jueves, 25 de octubre de 2012

un hambre mejor





a mi me costó esto. ser abstemio, acercarme a lo preciado sin vueltas, con un hambre mejor. tengo ganas de insistir en este pecado tan flaco. siento tu urgencia: ya está en mí. serás mi mujer. esta ficción. esta cara rayada y femenina. este humor de tristeza.





en todos los ratos de la noche



Mientras caminaba hasta el jardín pensaba qué curioso, qué cosa, que siempre me pedís que te diga a qué le temo, cuál es mi dolor, y cuando lo exhibo, me retás, me decís que no entendés o que te cansás y que yo debiera pensar las cosas de otra manera, como si me exigieras que mi dolor o mis miedos y angustias tuviesen que tener otras razones u otros objetos y que los que siento no son en definitiva legítimos o directamente no son miedos sino un falso problema (Wittgenstein).


Y tenés razón. Es un falso problema.





Las enfermeras que entran en todos los ratos de la noche son lo que más me gusta. Creo que si ellas existen, si hay enfermeras en el mundo y si los bebés nacen de padres que no conocemos y si vos viste ese instante y si yo te pregunté y si te reto como a un bebé para que llores- porque los bebés lloran recién nacidos para respirar- entonces, si todo eso y esto, entonces, si esto, las cosas están bien. Entonces las cosas están bien.