lunes, 30 de noviembre de 2015

Al paso primeramente lento

Al paso primeramente lento 

se dan festejos de un amigo a otro 
medimos el regalo a menos de los siete 

empieza a correr por susto decimos que sí 
a lo que sí hasta el no sé

confusos confundidos nos confunden
se llega al año quince amarrada al puesto

a decir que no que nunca aunque se vaya toda
se pierda toda esta lluvia va uno al paso corto 

sin saber a lo que viene, vienen siempre 
consejeros de existencia

decimos no obedire que no se me obedezca 
no obedecerás

se tiene llegado el caso unos veinticinco
boca arriba se estuvo perdiendo el cielo 

que antoja a darse vuelta en precipicio 
fuera de la altura, no tenemos ya medidas: 

-mi pie cinco pies tu pierna vale dos más dos 
tu ocho parte el alma- contamos si es cierto

que nos han querido no tiene solución
esas cosas no se resuelven ya lo sabemos 

a paso rápido se estira a darnos en apriete 
el ancho y el largo de lo humano 

entre tanto se nos pasa es normal es esperable
el cordero de las gracias sabemos

se nos pasa no sabemos quién era el silencioso
al costado todo el tiempo en nuestra vida.

jueves, 26 de noviembre de 2015

Canto fijo



                                                        
                                                                                                                                  Foto: Marco Zanger




Es simple: Canto fijo es un libro exigente porque lleva una exigencia que no hay que confundir con un juicio a los otros. Es un juicio porque es una toma de posición. Pero entonces nos hacemos enseguida la pregunta: ¿qué es un juicio que no se dirige a nadie en particular y sin embargo responde a un pedido? Responder a la exigencia que Enrique Dussel dijera, está a la base de la buena ética: no juicios de valor ni sentencias morales, solo el compromiso arcaico de dar de beber al sediento. Y no es menor un Dussel en todo esto. "Ayacucho", "Malinche", "laurel vencido", Fernando Herrera trae la tierra que está debajo de nuestros pies en sus palabras. Lo que viene de lejos y está en el centro de lo que es propio y se olvidó. Pero los poemas de Canto fijo no se quedan en casa (de existir -en algún lado- una casa). Vemos a toda hora la extranjería. Ya lo dicen muchos: el que nombra es un hombre desterrado, como el que lee, que para seguir leyendo empieza a escribir y escribir o leer -lo sabemos- es quedarse entre los signos. ¿Qué tierra entonces queda? Queda el cuidado por la tradición que cuida la memoria. Hacer memoria. "Izaaka, Ester, Kupa, Jakuba. / Porosa era el agua / que nos dieron al llegar". Si la historia debe contarse -como dice Walter Benjamin- desde el punto de vista de los vencidos, los poemas de Canto fijo caen donde los otros cayeron. Y el lector, si lee lo ilegible en lo leído, -como lo hace cualquiera que no sabe por qué lee, y en el fondo de esto se trata toda lectura- va hacia abajo y en horizontal se apoya junto a las pequeñas cosas: "el agua de las lentejas/ bebías/ con los partisanos" " Fue durante la guerra/ comíamos cáscaras de huevo/ hervidas/ en agua y sal". Canto fijo no se deja medir por los conceptos históricos. Hace callar al relato conocido para que se oiga lo que no se sabe en lo sabido. Esa mordaza sentimos al leer los poemas que toman la voz de los callados. Nos resta la pregunta: ¿quién es el que así habla?

                                                                                                                                         Por Adela Busquet












miércoles, 25 de noviembre de 2015

En la alta de los días

En la alta de los días
ayer o pronto:

se tiende uno en la siesta
se le dan las gracias al verano
se le pide, por la noche
una oración, haga venir 
dos tres palabras
y nos duerma.

*

Cuidadamente 
despelleja
la piel fresca

se le van de golpe
las manzanas

ni una
de sus años

acumular:
qué y cómo 

(techar, se techa
pero no se sale)


*


Tres de madrugada
asaltan una ciudad,
si sueño.

No cierro los ojos hasta entrada 
la mañana.  Imágenes:

un hombre del que me enamoré
sube una torre eléctrica
solo con sus manos

voces de fondo el foco acá
repetimos la escena 
a pedido

sigue (esto es el sueño).

Seis de esta tarde: hay noticias 
del cambio de gobierno.
Opino en voz alta.

Enfrente, un perro con dueño 
y un perro solo 
se encuentran en el parque.

Ahora; oquedad

no profundizo. 


*

No hubiera creído 
el jacarandá 
a la puerta
entra diciembre
flores violetas


*

En su desvelo
en sus cuartos 
durando
en el lapso

otros como yo.

*

(Pasa más de uno,

solo uno 
tomamos
al cuidado)


*

(Al que no atajo
el nombre
no retiene)

punto final.

en noche así
Señor, aparta 
al más cercano.


*


Doy las gracias:

así lo hicieron
los hombres
del alfa al omega


*


Una coma a la pasada,

tocado estás, lector
mordido estás

el que la lleva

hundido, pero no 
salvado.