viernes, 28 de septiembre de 2012

Carta VI


mural de Valparaíso, Chile



Que entre nosotras haya un campo que nadie pueda pisar.













Leí la novela de Margarite Duras, "La enfermedad de la muerte". Quedé atrapada en algunos capullos del libro. Preferí no volar, no alimentar ninguna pájaro, pero tampoco ninguna bestialidad.  En un momento ella le dice a usted algo así como el sentimiento de amar debe surgir de un error, de una equivocación, nunca de un querer. El amor es una falla. No hay voluntad ahí. La ropa que la mujer elije cada día son las señales de algo más cierto y remoto que la combinación lineal de los colores o los estados del clima. Ni el ánimo es suficiente para explicar esa decisión. Ni el por qué él, ni el por qué juntos.

Esta mañana R  me dijo: Nadie elije con las justas razones. La decisión no conoce razones ni causas suficientes.




jueves, 27 de septiembre de 2012

3- podría lloverle al árbol y ser la sombra y no contar







ni me animes 
ni me animes mes
ni me, ni me, ni me 
ni animes mes, mes mes, ni mes

poleas sujetándose poleas

ni me animes me, ni me
a mi, ni me, poleas, ni me
a mi, en mis poelas
ni mes, ni en tes, ni en tes poleas
acordando

poleas sujetándose, ni me las cuentes, ni me




















tú mano desperdició. entonces es cuando. 
el día sufren bajos los cantos. 
húmedo del velo atrapaoros,
 tus castaños

enjuagarán hilos rectos atrapaoros, el me, 
el me, tuyos, atrapamés 
míos, mía atrapamés, 
mi mes te 
atrapó.


arco digno, atrapaoros río,
 río lóbrego y bajo,
 mi espalda baja, 
pantalones bajos, 
cienpiés.

el agua tocaba las rodillas, 
mi espalda tocaba la espalda de mis pies.

lóbrega baja, baja mes, 
mi mes, 
querida.

mi mes. atrapaoros. mi baja, mi 

no retentora, ahora 
retentoro, tú no, yosó, yosó, 
retentor, yosó yosó. 

             mi atrapaoros, mi atrapamés, 

             tús, tús, tus tachasmés. 
    tus tachamés.
            tus no. rojos no,
              rojosó. rojosó, 
no.
 mismés,
 mis, més,
 mis, no? 





2- podría lloverle al árbol y ser la sombra y no contar
















V- 
alguien agradece la simpleza. la predicó mía, la agradeció. 
fui simple a pesar de mí.

VI- 
escribir encontra. escribir única y radicalmente encontra
traccionar  la lengua hacia atrás. hacia atrás. 
fondo último. garganta. escupitajo.

VII- 
me despido de la fórmula. 
poelas. solo eso. sujetándose.

VIII-  
ni tengas para contar, me ni, ni me, ni me  la cuentes, ni animes mes las sogas, ni me animés cordel, ni me la animes plantas hoja ni mes mes ni mes, ni me animes més cordel, ni mes , ni mes




tal como se lo encuentre, tal como se la beba en un instante de peligro, en el relampagueo que inaugura y anticipa la bordadura propia en la exigencia del hacer, en el hilado de la mezcla, en la confitura de la duda, la credulidad, el amor.  

la propia despedida en el cono del ser, en la nuez del estado en el que se está, y se posa, y se perpetúa la pregunta por el me.  

1-podría lloverle al árbol y ser la sombra y no contar




















I- 
no es adormecer. quisiera escribir como un acto encontra de lo que duerme cuando está. 
no es que quiero despertarme, no tengo de qué. es por escribir que quiero despertar. 
quiero escribir encontra. absolutamente encontra de. no encuentro el algo, mi posición. 
sé que quiero escribir encontra de algo, de alguien, de algo. 
hay tumulto. no querría hablar  esta mudez.

II- 
sé que quiero algo. sé que se va. 
si lo escribo, quizá pueda tirarle la orejas  para que oiga.

III- 
me despido de la fórmula: me, quiero, estoy.

IV- 
infundadamente triste. la radiación se expande entre las cosas. se tensan cuerdas, vocales, habrá que hacer, recomenzando la casa por la ruina, recomenzando.





despedirse de la fórmula, despedirse en esa dirección, en dirección de despedida irse, 
encontrase, no abruptamente, no sin deseo, encontrarse nuevamente con lo que.


estropeas figuras de arena en esta playa mía



















que todos los caballos daban a él
que todos los caballos lo llevaban

estropeas figuras de arena en esta playa mía 

querido no soy mar
que todos los caballos lo llevaban
que todos los caballos lo lleven a mar

estropeas figuras de arena en esta playa mía

querido no soy, que lo lleven 
que todos lo caballos lo llevan a mar 

hubieran cedido por agua las figuras
pero lo llevan, lo hunden
hubieran cedido a mar

estropeaste figuras de arena en esta playa mía

estropeaste querido los caballos
que lo llevan a mar



martes, 25 de septiembre de 2012

una costura, un dedo encintado





una costura, un dedo encintado. crece una polea que me pide, crece un pedido, crece una dirección en mí. 

¿revelando prejuicios, se ama?

























él-   ¿revelando prejuicios, se ama?

ella-  el amor es la revelación en acto de  los prejuicios que creíamos haber superado

él-  el amor entonces sería el recuerdo "benigno", cuando no "maligno"
      de un racismo olvidado. 

ella-  el racismo elevándose a la dignidad del amor,  ¿te parece bien?

él-   el goteo potable de un racismo oceánico, eso sería el amor.
       capaz de sobrevivir el mundo del hombre (natural)
       lo que debe sobrevivir el mundo del hombre (divino). 



J dice que Noruega es nieve









J dice que Noruega es nieve, es blanco, es útero y las mujeres policía se pintan los labios en la calle,  y que Noruega es nieve y es blanco y que todo es continente en Noruega donde los hombres se castran con la tijera de su propio costurero y que es blanco,dice,  Noruega es blanco y muere y fui feliz.





-----------------------------------------------------------------cuido tu hijo como un dedo que guardo en mi. tiro los dados. los tuyos. es blanco. tiraste los hijos. los arropo. te arropé. cuido el tuyo dentro de mí, sus dedos también poseen la forma sin enmendar. poseo los dados. tu suerte. soplaste para mi tu hijo. lo arropo en mi baúl, le saco la nieve, el blanco, le tiro dados. su padre está en mi con los dedos de mi hijo. tu hijo. cuida. su suerte. posee los dados, la forma inquieta de su padre. su padre eras vos. tengo solo un hijo que habla de su padre. soplé y dieron cinco y guardaste los dados en el baúl junto a tu hijo. le pedí que soplara, solpó. dormía junto a él en la suerte de un padre que da al blanco de su hijo la suerte de una mujer.

buscaste mi juntura de palo y pierna























buscaste mi juntura de palo y pierna 
y dejé verla para que alejaras de mi
cualquier regreso

ahora no camino, si lo hago, demoro
soy incapaz de correr aquello 
que jurando, fuera último

busqué tu juntura y quedé en mi diferencia
quedé en tu juntura, sí, en mi diferencia
me empobreces

te llevas los oros estúpido de mi
a cambio no puedo pedirte el naranja, 
la figuración postergada de mi pobreza 

las claves y adornos que perdí 
fueron lo primero que ofrecí cuando pedías
te enamoraste de ellas, de todos

como yo, cuando él 
con su mano dentro las sacaba 
y hacía el hondo existir y lo robaba
y hacía el hondo en mi y lo robaba


lunes, 24 de septiembre de 2012

Al observar la imagen impresa sobre papel



Al observar la imagen impresa sobre papel, sobre filme, nos   percatamos de una realidad central: recordamos que no podemos recordar. Recordamos que no podemos recordar con esa fidelidad que la fotografía, por tratarse de un medio a menudo realista, a menudo pictorialista, parece transparentar, parece reclamar: recordamos (y en este recuerdo, se produce un salto cognitivo que despierta antes que un conocimiento, algo del orden de la firmeza de una revelación) que es imposible recordar, hacer concordar una imagen A con un referente A.  La fotografía patentiza una verdad, que es, que el referente no subsiste como alineación correcta entre cuerpo y recuerdo. Estos nunca coinciden, y por ese motivo sabemos entonces, que jamás podrán coincidir. Barthes le da a este fenómeno el lugar relativamente subordinado de “rareza”: más que una anomalía, constituye la especificidad misma de la Foto. 


foto tomada en la estación Juramento, subte línea D.



La fotografía pues, produciría un golpe de reconocimiento, el efecto emancipador del distanciamiento: aquí me incorporo sobre el teclado, tipiando unas letras, pero solucionando más bien la ambición de una vida entera; el trabajo de una joven vida; la Foto me muestra  enteramente desarticulado por la soledad de la tecla, por el golpe del dedo. El instante de la fotografía pondría en jaque ese mesianismo o ese calvinismo que se ha prendido a lo sucesivo de la vida, esa regla que se acelera a hacer: esto, pero en pos de eso. La fotografía posee la capacidad de transparentar esa muy redituable, terrible, fe adventista.

domingo, 23 de septiembre de 2012

alimentar cuervos




alimentar cuervos
iba a decir " te escribo porque..."
pero, alimentar cuervos 
¿aferramos las manos a un cardo para robarle la flor?
¿lo hacemos para tantearle las espinas?
lo que queremos es lila 

iba a escribirle a
decir "te escribo porque.."
iba a extirpar 
metáfora al cardo
que sostengo
entre manos, pero
alimentar cuervos

hablaron de un nido de cobras 
cuando cortaron el pasto
del jardín
me llama, dice 
no sé cómo frente a
lo que gusta

(quisiera no agregar decoraciones:
que por el sueño, viéndola dormir,
vieras un soplo
en la figura honda que se va, 
en esta figura honda que no 
encontramos)

alimentar cuervos y cobras
en el pasto largo de un jardín
una casa a habitar
alimentaré
alimentaré
cuervos y cobras en mi pasto,
en la anchas de mi hogar
la auréola se imagina debajo

era vestido y yo 
dormía
desnuda 
en cobras


dije- no / tradujimos- quiero


























no quiero otros hombres para vos- decía
esas manos, otros hombres para vos
decime- dijo- no querés esas manos otras mujeres para mí
dije- no- dijo- otra vez, decime:
no quiero esas mujeres para vos
dije- no
tradujimos- quiero
dije- quiero estas manos mi mujer para vos
hacemela a en mí- dije- hacemela
quiero tus manos- dijo- un umbral
dije- quiero el umbral que alcanzamos juntos 
dije que juntos es en él, umbral
dije- no quiero que rebases. umbral. no puedo.
dije- te quiero- sabés 
dije-  quiero.
robó la ropa. surcó.
dije- quiero. 
arropé su hijo. 
me lo daba, en ropas diciendo-
quiero tus manos
esta mujer haciéndola en mi
tradujo- quiero el hombre que no conocés
dije que quería a los hombres,
que lo quería, en verdad, mucho
dijo, a mi- robo mujeres
estas manos- dije- hacemela en mi
dijo que. le pedí.  nunca pedí que. 
dejé en desorden el pedido.
todos.
dijo- pedime que estas manos no, 
que solo para este hombre, que 
éste hombre, yo y mis manos hacen
tu
mujer. 
hombre.
dije que la poesía hace mujeres 
repite, por lo general
mujer. hombre y los cura.
dije- tu hijo
sea hombre que toque
nuestra mujer
dijo- traduje sí
dijo- traduje
hasta que,
hasta cuando.

decía - ¿qué cuerpo? ¿cuál?


¿pero dónde el cuerpo del otro? 
¿pero cuál?
y decían el cuerpo
¿pero cuál? 
y decían este, la huida.
y preguntaba- ¿de dónde, a dónde, en quién?
y decían el límite, el cuerpo
y Villalba acariciando su Remington,
leímos: 
"nos amamos, después yo disparé"
y a él le gustó la idea 
anotada en ésta servilleta
en ese bar, mi textil
y decía -¿qué cuerpo? ¿cuál?
y decían- el otro es el límite, un cuerpo
¿y la huida?- preguntaba yo
ningún páramo, ninguna latitud
¿y la huida? - preguntaba 
para darle de comer- decían 
para darnos sin tregua 
a dónde rechinar
porque no entendía que
un cuerpo plomiza
una tarde vamos
finalmente
en busca
de las balas
y preguntaba
¿qué cuerpo amigos, qué cuerpo?
y coreaban - este, acá
y no veía el plomo
y no tenía arma 
habíamos perdido
Villalba disparó, amamos
¿qué cuerpo, quién?- decía
éste- dijo-  lo preparo
¿pero cuál, cómo, a dónde 
buscar?
y el amigo citaba a picasso 
diciendo- no busco, me encuentra
pero es tanta, sabés- dijo
y estoy para dormir, sabés-  decía-
mi ruido no era para vos
dijo- balas caen detrás, 
nos desilusionamos.
traduje-
éste cuerpo
plomiza
sin fe








fotos tomadas en teatro
"El cuervo"


jueves, 20 de septiembre de 2012

Medusa en la espada de Perseo






















El fundamento del por qué el racismo es un acto ejecutable y director de lo social
necesita ser pensado en un plano ontológicamente anterior al de la ejecución de los hechos. 

Es por eso que el racismo encuentra su fundamento en el modo en que opera siempre regulativamente la idealidad en una determinada sociedad. 

No existe el aquí y ahora de la idealidad, aunque todo aquí y todo ahora derivan de ella. 
La preexistencia de la que se habla no es causal, sino ontológica. 

No hay sociedad sin racismo, ni racismo sin violencia, 
ni violencia sin crueldad, ni crueldad sin idealidad.  

El racismo es el modo en el que por medio de la ejecución de la violencia, se lleva a cabo la insistencia cruel con la que la idealidad cobra viva voz en un nosotros incapaz de oír las sentencias de su grito. 

Escuchamos o percibimos actos de racismo y violencia, pero nunca percibimos 
de modo directo el plus de goce que la crueldad hace valer para sí 
restableciendo la idealidad fundadora de lo social. 






















Del femenino y masculino en el campo social:  
Espiral o Breve Notario 

        La crueldad se dice de muchas maneras.
        Una de ellas, habla con voz de mujer.
        Medusa es el rostro de mujer que volvía piedra a los hombres.
        El rostro de la crueldad es el rostro de la mujer. Ni una ni otra cosa existen.
        Perseo tenía la espada para ejecutar la mirada fulminante.
        Perseo era hombre.
        La espada de Perseo era también hombre.
        La violencia tiene el rostro de un hombre.  
      El pueblo lleva ese rostro. Hasta la tumba. 
      Agradecidos de poder vivir gracias a la espada de Perseo.
        El nombre del pueblo es Perseo.
        El desecho de un pueblo es Medusa.
        El pueblo le debe la vida a ella por eso, cortan su cabeza.
        Mirar a Medusa a través de un espejo ¿es ver a Medusa?
        ¿El pueblo solo mira el espejo que Perseo sostiene. 
       El pueblo es hombre. Solo admite la violencia.
         ¿Ve el pueblo a Medusa refractaria sobre las manos de Perseo?
        El pueblo solo mira la representación de la mujer y cree enamoranse de ella.
        El pueblo solo admite la representación de la mujer. 
      Nunca su carne. Solo su idealidad.
        Perseo ejecuta a medusa. Y da al pueblo sus derechos.
        Los hombres civiles aman la violencia que los constituye. 
       Aman a Perseo. Solo en el sueño juegan a ser piedra.
      El peligro es parte de la mujer, aunque su mayor crimen sea la inocencia.
      Medusa condenaba al frío de la piedra a los hombres que más amó
      Ellos no fueron héroes. 
      No sirvieron a la imagen de un pueblo que pedía ser representado. 
      Una vez piedra, el hombre ya no sirve. Declinación de la violencia. 
      Declinación de un pueblo. Medusa permanece vista en él.
      Medusa es mujer. Ama y olvida las consecuencias. 
      Por eso el pueblo le da el rostro de crueldad. 
      No hay figura para tal negligencia.
    Amor y crueldad. Otra vez el vínculo. Retorna. A ser dicho.
    Amor, mujer y crueldad. El hombre ejecuta primer a la mujer,
      luego al amor y cree haber sido lo suficientemente violento 
      para haber acabado también con la crueldad.
      La crueldad en el mundo es un hecho, no una explicación.
      El hecho es que la crueldad, como la mujer, si bien es ésta, 
       también no es ninguna.
      Esa falta de lugar designa la topografía de la violencia en acto.
      Los actos violentos son localizables. 
      Pueden ser venerados y castigados a la vez.
      Los actos crueles no tienen lugar, no se adulan, tampoco se castigan.
      Solo rigen el campo de fuerzas social.
      El pueblo los ignora, como ignoran a Medusa y la potencia de una sola mirada. 
      El pueblo ignora su muerte porque ignora  a la mujer
      La mujer es la muerte de cada hombre.
      Toda mujer es medusa, toda mujer es cruel.
      Sin representación, no habría pueblo.
      Sin la desviación de la mirada sobre la superficie del espejo.
     Perseo no hubiera sido el hombre lo suficientemente valiente, 
     lo suficientemente violento para fundar pueblo debajo de su espada.
      La violencia es hija de la crueldad y a la vez su verdugo.