viernes, 30 de noviembre de 2012

te hubiera preguntado



así. el suelo mezcla




así. el suelo mezcla por azar imagen, signo y revolución. impreso todo en un papel que se usa como alfombra para el polvo de una casa en reforma. entonces el che. el suelo. el diario. y esta falta de proporción con la que entendemos las cosas y no dejamos de quererlas.

que el sol ilumina mejor


cuando mi jefa se va del estudio dice que el sol ilumina mejor la oficina de atrás y apaga las luces. antes, una bombita en el techo es mundo o la misma posibilidad de ver. ahora estoy sola, de espaldas a la luz. las dicroicas bajas. podría
 durar así. pero el horario. las horas que pasaron. te distraje, pienso. vos trabajas y yo distraigo mi trabajo. está la ropa seca, la plaza de tribunales guarda gente y las palomas no se van. apago. te distraje, pienso. ¿a qué me refiero con la ropa seca? pienso en un balcón, las cuerdas colgando ropa o gente o palomas. está bien. el día es una bombita que se apaga. el sol empieza a entrar por la ventana que estuvo siempre. que estuvo siempre atrás mío, sobre mi espalda y no vi.

-¿no vas a salir?

Foto: -¿no vas a salir?
-no, la reja sostiene mi amarillo
-¿pero cómo, no vas a salir? ¿no vas a volver a entrar?
-no. mi fuerza mi amarillo, la reja sostiene un encierro mejor. me quedo. el canto en esta urgencia me enseña a salir. me quedo y que salga canto para escuchar. 

(toda posición se arma también entre barrotes)



-¿no vas a salir?
-no, la reja sostiene mi amarillo
-¿pero cómo, no vas a salir? ¿no vas a volver a entrar?
-no. mi fuerza mi amarillo, la reja sostiene un encierro mejor. me quedo. el canto en esta urgencia me enseña a salir. me quedo y que salga canto para escuchar. 

(toda posición se arma también entre barrotes)


in memorian poema Blatt



no te escribo
no te escribo
no te escribo
zig zag mi amor
zig zag mi amor
zig zag mi amor
no te escribo 
no te escribo
no te escribo
espero que vuelva
espero que vuelva
espero que vuelva
el apremio y su cara de fe
el apremio y su cara de fe
el apremio y su cara de fe

pero el asombro


1)

soñé que había tormenta 
y abrías mi vestido 
para que viera
dentro, al 
fondo
todo lo 
que
no 
hay

pero el asombro.



2)

alguien se pelea conmigo
en alguna parte de la ciudad
también el agua no sabe qué
decir



3) 

no creo en las flores. 
(después de la lluvia,
las huelo todavía más)
no creo en la poesía
que dice
                      flores 
                      perfume  
                      lluvia
                      pero 
mi creencia
lava las 
palabras 
que
tenía
cuando 




4)

no creo en la
poesía, te escribo. 
enciendo velas 
para ver
esta oscuridad 
sonámbula
y mayor.






miércoles, 28 de noviembre de 2012

un hombre es triste porque mirar es triste en los ojos de ese hombre



















un hombre es triste porque mirar es 
triste en los ojos de ese hombre

una mujer es triste porque un hombre solo se entristece mirándola

mirar es triste cuando ver es aburrido

la palabra aburrido y la palabra triste se estrechan la mano hoy 

mirar es estar triste en las formas que vemos

un hombre da formas tristes al exceso que no alcanza

un hombre distribuye, ordena, cancela una realidad

la realidad es lo que escapa a la visión de un hombre

un hombre se aburre de sí

un hombre mira al mundo cuando se aburre de sí

un hombre aburre el mundo cuando es un hombre 
aburrido y triste de sí

mirar hombres y darles una cara de mujer

que sigan el paso por un camino que nunca sabe retornar

un hombre triste es un hombre que regresa a la forma 
encontrada de sus ojos

una mujer es una forma que desaparece 
vista por un hombre que no tienen miedo

 a perder

perder con las dos manos 
estrechar las manos juntas
las dos manos juntas
 para perder



martes, 27 de noviembre de 2012

Una mujer no es nunca una mujer




 “Pocos, muy pocos humanos que se lanzan al agua para alcanzar la voz del agua, la voz infinitamente lejana, la voz sin ser voz, el canto todavía no articulado que viene de la penumbra. Algunos músicos, algunos escritores más silenciosos que los demás, en páginas más mudas todavía. Butes encarna la vieja imantación sonora totalmente irecíproca de los cuerpos que conducen infinitamente, aorísticamente, en ellos, el canto escuchado del primer día. ” 

Pascal Quignard



Una mujer no es nunca una mujer. Una mujer es un intervalo entre dos puntos, dos hombres, dos nombres que recordando se olvidan para siempre.




Notas sobre la mujer en los nombres de Ulises, Butes y las sirenas.
¿Qué cantan las sirenas? 
Las sirenas cantan el descenso de su amado. 
¿Qué escucha Ulises atado al mástil? 
Lo que no puede olvidar. Lo que aún no ha sido dicho. 
¿Por qué elige el mástil, la sutura, la duración?
 Porque el intervalo exige ser contado por alguien que haya oído.
 Butes oyó, pero se arrojó al mar donde el canto era la fuente. 
Butes, ahogó su escucha en un mar que canta. 
Un intervalo- dice Ulises- solo puede ser la forma de nuestra narración, 
nunca un lugar a quedar. 
¿Qué narrará Ulises? 
Ulises narrará una mujer. 
¿Qué es una mujer?
 Lo que Ulises oyó desde la estrechez del mástil al que
                         ató sus manos, sus piernas y su pecho. 
¿Qué es una mujer? 
Esa estrechez, esa soltura. 
¿Qué es una mujer? 
Lo que un hombre escucha sobre un mástil. 
¿Qué es un mástil?
 La posibilidad de oír a una mujer sin perderse en sus profundas aguas.
 ¿Qué hay en una mujer, en un mar que oscurece?
 Una palabra lanzada para un hombre que quiera oír. 
¿Qué oye un hombre? 
Lo que debe contar, lo que debe ser contado.




sábado, 24 de noviembre de 2012

tu asombroso sol




yo venía a ocupar parte de tu asombroso sol. 



y me diste noche, asombrosa 
noche para pescar 

en mis faroles
tu pequeña carnecita 
de pez

martes, 20 de noviembre de 2012

las cortinas de hierro



las cortinas de hierro se levantaron todas a la vez, hermana y estábamos 
crudos aún para salir



pedí









no te dije que volvieras y arrancaras
las espinas de mi uníparo tallo
no te dije, endulzá, comé, alimentate
no pedí que vivieras 
               para volver

hay sentido. no creo en nada.




hay sentido. no creo en nada. no creo en vos. en la caligrafía  ni el hierro que nos une. no creo en la unión ni en la distancia que sostenés vecina en este cuarto. te alejás. veo la longitud de esta certeza. humo y cemento en la tierra de nadie que pisamos.



un grito


                                                                        un grito es la falta de espacio en el sonido














una palabra saliéndose a ninguna parte. 
atajá la boca mía y hablala con tu lengua.


tapada con la mano de un idiota


 

sos como una libélula en un vaso de plástico 
tapado con la 
mano de un idiota
                                                                            
Deni



 (estuve dentro. me tuvieron. el pecho.
 acariciaba la jaula y me decían; vas a darle pasto a tu mastín)

(porque se piensa que aunque dijera perro o jauría 

nadie entendería el fornido hueso de la caza)

(porque se pensó el pelaje o la piel o el pelo 

pero era idiota la mano cubriendo cielo como un techo 
plano y suficiente)

(estuve dentro. así es el nombre sin la luz. así. 

se acomoda el ala para no volar)

fuera de, tomando




"se puede formar una ciudad con aquellos que me olvidaron"

Joseph Brodsky








(quebrándose se alinea el agua y la leche al orden concreto de nuestras cosas. se hacen objetos para tomar. digo objeto porque no quiero definir el amor que nace cuando pienso en las cosas que me usan).






fuera de tus manos están 
los objetos que me agarran
tomándote, fuera
de estas manos, estos objetos
agarramos fuerte la misma 
cualidad








miércoles, 14 de noviembre de 2012

estampa. en la boca. sin hablar.



me doy cuenta que tengo en el cuerpo una reserva.
la ociosidad mitad festejada, mitad no conocida.






¿qué pasa que no hemos estrellado contra las rocas del fondo? ¿por qué siento que lo que nos falta en la boca es una aridez y un incendio, el filo de las rocas últimas, los dolores que desaparecen cuando cesamos de preguntar por una profundidad mayor? ¿por qué no hemos ido a ese suelo resbaloso a descansar, y a confiarnos, en estos últimos tiempos? yo he sentido con vos,  pesares que reavivan desde el principio. ¿dónde están, cuando puedo todavía hablar, insatisfecho?





sigo buscando. hacia abajo están los papeles que no escribí. enciendo un malestar poco mío. en este recinto está. lo que postergo. adjunté testimonios. hilvané dos o tres letras y creí hacerlas suficientes. hoy me conformé con palabras simples. vos conducías. pero mi rumbo. iba a decirte. 


perdí. 


¿contra qué las rocas a esa playa que no arrimamos?


no estoy diciendo que quiera posponer, estoy 
diciendo contra qué las rocas 
en esta playa que no arrimás
y ensucio y pido que limpies y todavía 
no cede la piedra a un mar mejor

contra qué. los límites. se estrechan. verde. 
estampa. en la boca. 

sin hablar.



martes, 13 de noviembre de 2012

El taxista mira hacia afuera




Sin título-  por Nora Lozano




El taxista mira hacia afuera y me dice- hermoso bosque. Le digo que si y me doy cuenta después que olvido el papel que estaba buscando. Se sorprende porque en adelante no hago otra cosa que mirar el bosque, parece agua de estación, pienso. 

Serie "feminismo sin mujer"

















"No creo que nadie recree su identidad o performe su género sin cortocircuitos  sin extravíos, sin miedos, sin renuncias."

"No quiero ser coherente, porque algunas veces la coherencia es estupidez: prefiero estar en contradicción antes que ser tremendamente coherente, como si me cogieran y me pusieran ahí, estática y estúpida"



Itziar Ziga - Devenir Perra- 
sobre C. Corso (autobiografía política Retrato en vivos colores).

Foto: Serie "feminismo sin mujer"   

"He aceptado la pureza como la peor de las perversiones"
Marguertite Yourcenar

"El género es una copia sin original" 
Judith  Butler

"¿Quién te ha dicho que tu estética lleva el sello de garantía antipatriarcal? (...) Nenas, que si empezamos aquí en plan estalinista no queda ni una, que esto no es la URSS, que somos cuatro monas."
Itziar Ziga











"He aceptado la pureza como la peor de las perversiones"

Marguertite Yourcenar

"El género es una copia sin original" 
Judith Butler

"¿Quién te ha dicho que tu estética lleva el sello de garantía antipatriarcal?"
Itziar Ziga

jueves, 8 de noviembre de 2012

dos cuerpos caídos a la par

Foto tomada en el estudio de teatro
"El cuervo"




















(te amé, si esto no fuera la promesa que hace 
el marionetero al títere cada vez que se encienden 
las luces de la caja  y lo saca a bailar)

(te amé, dice el marionetero al títere encendido.
 tus luces son las cuerdas por donde el paso es posible 
y la gente aplaude porque quiere otra función).

(tus cuerdas. no olvides en mis manos. el calcio que doy)

(no olvides mis manos. el calcio de la cuerda en la que estás)

(juntos. equilibramos. porque el vértigo es el mismo 
y la red no protege dos cuerpos caídos a la par).




estas palabras tuyas tienen una audiencia

foto tomada en la estación
Juramento, línea D.





estas palabras tuyas tienen una audiencia. las otras, las que están limpias, y llenas de llagas y torpes. porque están llenas de nombres y datos y pareces todavía un oficial dando información. esas líneas son incitables. 

estás sólo.














si tuviera que describir al hombre, diría que nos parecemos más a las langostas que a los monos. desconocemos la temperatura a la que hierven las cosas. 


las langostas, como los hombres. tienen la piel más dura. me contaron que los elefantes, de la variante que crece en el subcontinente indiano, mueren con frecuencia a causa de picaduras de las cobras ciegas y temerosas.

el hombre se topa con una cobra y le da clases de baile.
a eso llamo piel dura.


miércoles, 7 de noviembre de 2012

estás despierta, seguro.























estás despierta, seguro. ayer pensé que me gustaba saber que un calorcito también era posible. que era posible que vieras y sintieras ahora un empujón. un nombre colgando tu árbol, y no importa cuál. estoy aliviado porque pienso que puedo mandarte un calorcito, mis hombros sobrecogidos, duros, en horas los podemos ablandar. puedo mandarte un beso tal, la felicidad se impone, pues no me tengo que justificar. puedo mandarte un cariño a tu soledad. que debe ser ahora, esta mañana. debe ser. ahora. te mando un cariño. esta mañana. 


reviso tu texto. limito mis ganas de añadir escalones. entiendo que puedo subir y bajar ahí. que la altura y la bajeza dependen de otra cosa. que mi mano no hace ese valor. subo y bajo en las lineas que traes. tropiezo. el dolor en mi tobillo es el dolor en un tobillo propio. sin embargo, los escalones se tuercen todos en el mismo desnivel. esta mañana. desciende. 


sobre qué decantar

foto tomada en el estudio de teatro
"El Cuervo"





















Salgo.  
Lo que afuera zumba es olvidable. 
No custodio. 
Solo dejo abrir las cintas del vestido que no traigo. 
En silencio. armo. 
            sobre. qué. 
Decantar.
                                                                    

de pronto teníamos algo, y era respeto.

recuerdo cuando déni y yo leímos el poema de Esenin sobre el ciruja. de pronto teníamos algo, y era respeto. de pronto Esenin pasaba sobre nuestras cabezas, como la noche sana que vuela a embrujar otra parte, hacia las caras todavía levantadas, hacia los techos aún descubiertos, dejando creyentes nulos detrás. Así habló el ciruja Esenin cuando nos quitó la insolencia esa noche.



"La confesión de un granuja"   


No todos saben cantar,
no todos pueden ser manzana

y rodar a los pies de los demás.

Esta es la suprema confesión
que puede hacer un granuja.

Ando intencionalmente despeinado
con la cabeza como una lámpara a petróleo.
Me gusta iluminar entre tinieblas
el deshojado otoño de vuestras almas.
Me gusta cuando las piedras de los insultos
vuelan hacia mí, como el granizo de una eructante tempestad.
Entonces sólo oprimo con más fuerzas
la pompa oscilante de mis cabellos.

Con cuánto cariño recuerdo
el estanque invadido por la hierba y el ronco tañido del aliso,
y que en algún lugar viven mi padre y mi madre,
a quienes todos mis versos no les importan un comino,
pero que me aman como al campo y a su propia sangre,
como a la llovizna que en primavera mulle los brotes.
Ellos les clavarían a ustedes sus horquetas
por cada injuria que lanzan sobre mí.

¡Pobres, pobres campesinos!
Seguramente ya están feos y viejos
y aún temen a Dios y las ánimas del pantano.
¡Oh, si pudieran entender
que su hijo
es el mejor poeta de Rusia!
¿Acaso sus corazones no se helaban
cuando sus pies desnudos tocaban los charcos del otoño?
Ahora anda con sombrero de copa
y zapatos de charol.

Pero vive en él, con ímpetus de antaño,
el mismo aldeano travieso.
Desde lejos saluda con reverencias
a las vacas pintadas en los letreros de las carnicerías,
y cuando se cruza con los coches de la plaza
recuerda el olor del estiércol en los campos natales
y está dispuesto a levantar la cola de cada caballo
como la cola de un traje de novia.

Amo mi patria.
¡Amo inmensamente a mi patria!
Aunque exista en ella la tristeza y la herrumbre de los sauces.
Me gustan los hocicos fangosos de los cerdos
y las voces estridentes de los sapos en el silencio nocturno.
Estoy enfermo de recuerdos de infancia.
Sueño con la humedad y la niebla de las tardes de abril.
Como queriendo entibiarse
nuestro arce se encuclilló ante la fogata del ocaso.
¡Cuántos huevos robé de los nidos de las comadrejas
trepando de rama en rama!
¿Será el mismo con su cima verde?
¿Será como antes tan dura su corteza?

¿Y tú, mi querido,
mi fiel perro overo?
La vejez te ha puesto gruñón y ciego
y vagas por el patio arrastrando tu cola caída,
tu olfato ya no distingue el establo de la casa.
Cuán queridas me son aquellas travesuras
cuando hurtaba pan a mi madre
y lo mordíamos por turno
sin sentir asco uno del otro.

Soy el mismo de antes
y mi corazón es el mismo.
Los ojos florecen en el rostro como azulíes en el centeno,
y al extender las esteras doradas de mis versos
quisiera decirles mis palabras más tiernas.

¡Buenas noches!
¡Buenas noches a todos!
La guadaña de la aurora ha enmudecido
sobre la hierba del crepúsculo...
Siento unas ganas enormes
de mear la luna desde la ventana.

¡Luz azul! ¡Es tan azul la luz!
En este azul ni siquiera morir importa.
¡Qué me importa parecer un cínico
con un farol colgando del trasero!
Mi viejo, buen y derrengado Pegaso,
¿acaso necesito de tu trote apacible?
He llegado como un amo severo
a cantar y glorificar las ratas.
Mi cabezota, como agosto,
vierte el vino burbujeante de los cabellos.

Quiero ser el velero amarillo
que va hacia el país adonde todos navegamos.



Serguei Esenin