martes, 31 de julio de 2012

le daba templos



le daba templos para que ella  jugara con los dioses
la piedra que él no figuraba, y ellá 
que para las tardes, se ponía blanca,
 fingía penélope un ulises

y la pidera pretendía firme pero era inmóvil 
y era firme y quieto el pedido cuando
 las rocas como dioses en el templo
como casa que le daba para inventar

pero un día  fingió aquel la carne
y la arrastró del templo a otra orilla

y era ella viéndolo en pidera

y él  viéndo en ella 
la pidra que no pudo figuar


fotos tomadas en el Museo de la Armada
Les Invalides, París

y dios era mi cara repleta de barro.


foto tomada a  una serie bustos
 exhibidos en la Capilla Sixtina, Roma

















hay algo que no va a cesar, me digo
hube cinco años y eso no había cesado
a los ocho me remitía al cielo
pero tampoco estuvo ahí
el rostro que dijera.

eso no había cesado aún
eso no va a cesar

fue luego en la materia donde hurgué el áspero pedregal
pero no hubo la huella, ni menos la bestia que buscaba
dios no era el animal que me habían prometido

a los trece frecuenté iglesias, buscaba al hombre
que tuviera en las manos su  palabra 
me arrodillé frente a ellos y eran curas los que decían

querida, este lugar no es previo a tu sospecha
querida, reza por el hijo, por el mármol, nuestra fe


mis manos. para ese entonces. necesitaron de él 
y dios era mi cara repleta de barro

cargué hombres que no pudiendo creer en su dios
pedían a mis piernas una virgen
y se las di y nadie me recompensó

supe que siendo esa la primer pérdida
lo otro se iría solo
eso no iba a cesar
extendí el brazo
sin aferrarme, lo saludé
sin dios, sin padre y sin el hijo
pude contar los pasos
hasta la puerta
el último clac

hermano. un acto de fe




















I-
habíamos usado el mar. la cama revuelta como se usa una idea para explicar algo. habíamos puesto los papeles escondidos por las sábanas como se usa el peso caído sobre el otro cuando se quiere decir algo y no se encuentra la idea que rifle la palabra. habíamos dejado algo. no era una palabra lo que quedaba. tampoco el mar. habíamos jugado a los hermanos y me decía te ví y le decía cómo lo había espiado. estaba abajo, sentía su roca golpear sobre una costa a la que el agua no alcanza.  había una cantera. incrustándose. en ese intervalo. mientras pensábamos que era él quien se hundía rojo en este mar.

II-
me dio la espalda porque quería dormir y habíamos mucho ya para esa hora. ví el muro hacerse sobre una superficie blanca delante de mi. hacia arriba, todavía era negra su cabeza y reposaba. los otros dormían. vi el muro y pensé en borges y cité su laberinto como una pared que solo se supera por debajo. la línea recta es blanca como el muro que su espalda abre entre los dos. y bajé. bajé. lo oscuro hasta donde la pared termina. solo lo escuchaba  decir que la humedad así como él a mi cuando baja hasta mi oscuro para llover. me pedía cosas. dí mi boca sin palabra humedecer lo. Son blancos mis paredes querido -dije- son grito esta luz.

III- 
y me decía hermana con las manos bajas y le decía hermano estás ahí y pensamos en el padre que negaba al dios el sacrificio de su hijo. un acto de fe. solo pedía eso. como las manos hermano, incrustando la piedra en mis canteras hacen fe lo que la luz no. porque el padre pidió al dios que le creyera y dios creyó y no hubo milagro ni aparición y  vivió  fértil issac  porque dios creyó al padre que solo no, su hijo no. hubo hermanas para él y supo hacerles creer con el permiso de dios. y las hermanas creyeron como se creen esas manos, hermano. un acto de fe