miércoles, 1 de agosto de 2012

L- Cincuenta. Berlín.

la literatura, perdiéndose (la vi, perder). hizo botellas de las letras y dejé de quererla, porque había una verdad más radiante en la tinta de la flor.

XI- Onceavo día



También te molestó que las cosas se dijeran solo por su nombre.
Mi amor 
amado mío
my love 
my beloved
mon amour
mon bien-aimé
meine Liebe
el meu amor
il mio amore
fy nghariad
min kærlighed
dilectus meus
rakkaani
dragul meu

XXXIII- dreißig und drei. berlin.


foto tomada en el muro de Berlin, lado este.





me dolés.













Nota al pie:  brevísimo. he visto paredes, todos pasan. He visto poco, no hay carteles aca. La gente habla una lengua, y el ingles, no la habla. Sucios, y sin imagenes, o teniendo imagenes, hay ademas menos trampas. y una lengua que no se va. la primera noche lei nuestro escrito, estuve solo. pense que lo habian asesiando a nils, me imagine que seria yo el sospechoso. aca en la heine, en la rainer maria, en la franz, no se todavia, no se si hay algo. he consumido aca, la mentalidad de trinchera la deje en londres. londres no es londres, no coincide nunca con lo imaginado, la imagen, lo que es, ese rio risible. aca el viento soplo, y brevisimo, senti en todas partes un frío, de cinco escaleras, y pisos. Recien abiertos, el viento frio contra el muro, la estatua, piedra, se disculpan. Son culpables.

XV- Quince. Día.




 y Tú juntos hacen solo .

Se piden mutuamente lo que les falta para hablar.

Cuanto más ajenos son, más próxima es su palabra.






  

XV- Quince. Noche.



Un gran  hablándose

como dos locos que aprenden por un rato

la misma lengua.



XIV- Catorce. Londres.





Pienso que ser honesto es comer cavilando como si no fuera una división misma de la muerte, del sueño, el gesto de comer. Como si abrir la trampa no fuera también alterar un paisaje del sueño, no tocar la vida con la misma situación de espectro, de humo. La comida es afirmar que hay un cuerpo allá, un cuerpo acá, este bote se toca con otro, los tocamos con la boca, los dientes, rozamos, la idea, el impulso, es más bien un capitán etéreo, la nausea, un pequeño demonio. La comida se siente en los dientes, en los pies, en los brazos fríos. Reventarse es perder el hiato entre cuerpos. 

III-Día tres


Sol. Nubarrones. Un día manchado de sol. En medio de mis continuos nubarrones.
Para saber que en la repetición la que se repite empieza a ser otra.
 Mi continuidad son saltos incalculables de materia.

Somos número. Las que cesan de hablar.

/porque una mujer no alcanzó el
nudo en el que su idioma se le iba como lengua.

/porque si alcanza y abre las manos para desatar,
su idioma se iba lo mismo como lengua

/porque si alguien le hubiera pedido
por lengua, idioma, mundo, ella hubiera
boca para el mundo que no habla.


II- Día dos.

P. abre la puerta de su casa. El cuello enredado por una bufanda verde. Se la pido, la huelo, juego un rato a estrangularme con su lana.

I- Día uno.


Despegue. Cuando digo Frankfurt olvido que existe la luz roja de la lámpara coreana sobre el escritorio. Dibujo en tinta. Un ramal de signos. Tirando dos veces de la cuerdita, la luz pasa de amarilla a sangre. Las líneas negras en el papiro que recubre la lámpara siguen siendo iguales, la dirección no cambia, solo la urgencia. El escritorio, la cama, los papeles por el piso. Esto va a saber permanecer en lo impalpable, aún si lloviera no podría alcanzar esa humedad.
La noche anterior a la apertura de los ramales, me saqué lo puesto y dándole la espalda dejé mi peso sobre el suyo en el espacio que me hacía entre las piernas. Sus manos acariciaron mi superficie. No hubo signos. Todavía la palabra Frankfurt, la palabra Madrid, la palabra Londres no existían en mi pecho. Lo imprescindible también podía esperar. 
Con que facilidad se deja la carnesita toda del corazón respirar y oxidarse pensando que solo vamos a dormir.

Pascal Quignard

“La música comienza por murmurar al oído del que la ama y que se acerca al canto que le envuelve, donde consiente en perder su identidad y su lenguaje: Acordaos, un día, antaño, se perdió lo que se amaba. Acordaos que un día perdisteis todo de todo cuanto era amado.  Acordaos que es infinitamente triste perder lo que se ama.”

P.Q. ,  Butes, Capítulo XV.

blancas, peludas y rumanas

hoy no soñé con vos. pero imaginé que salía y llevaba a tiro un monstruo. y que tenía orejas. y que eran blancaspeludasrumanas. y que paseaba de tiro conmigo y que le acariciaba las orejasblancaspeludasrumanas. y que en la primera plaza pedía para él un helado de estación y que se lo comía todo y me daba a mi de probar el frío, y que me lo comía todo y los dos nos chupábamos los dedos blancos y queríamos más y no queríamos volver con las orejas tan grandes que yo le pedí y el me las dió y acarició el contorno blanco, peludo, rumano de mis orejas prestadas y me llevo a tiro hasta la casa y yo lo seguí imitando el paso para que nadie nos confundiera y dijera que una chica con orejas blancaspeludas y rumanas era llevada a tiro por un monstruo sordo hasta la casa.