viernes, 3 de agosto de 2012


pude ver
las manos cortadas
de mi

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había tierra
y la tierra cuando estalla
es, en todas partes
negra

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pude ver descarrilar
el habla y no haber letra
que tuviera dirección

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que no
que para allá no
que para allá hay 
solo esto
y esto 
no

que habiéndola, odió


porque odió. es cierto. que habiéndola ofrecido. no retuviera. apenas. un manojo para él.

*
porque odió. es cierto. que habiéndola esos años, fuera él la puerta que se iba en ella para esos hombres esos años y sobre el marco, mirándolo antes de salir, fuera él distraído por el zumbido de un mosca y ella la que sin palabra silenciaba el ruido que por dentro eran pasos hacia él.

*
porque odió. es cierto. que habiéndola así, en brazos para su adentro, se la llevara tierna al medio del corral por que habiéndola visto entre todas, se las daba nueva y que la usaran.
porque odió. que habiéndolo en sus brazos, y fueron horas las cortinas bajas y horas el calor que sin abertura subía habiéndola tanto y nueva para él, y que habiéndola tanto, y subido y bajado, fuera su mano la que sin llave a la puerta y buscara el nombre y la noche en otra parte.

*
y odió. es cierto. que se la lleven. y él. que no rescate al menos. lo que daba.

*
y odió. y lo odió. y en silencio hubo las noches que no queriéndole el rostro, se afirmaba al borde de la cama y pedía para si una mano que fuera capaz de enjuagarle las ampollas de sus pies. y era ella la que caminaba a tientas y él, que así que la quería  no vió rota la madrea en la puerta para irse. y él que prefería la noche y ella. la que se iba. queriéndolo. la que se iba. queriéndolo. de él.

*
y vió los pasos, y buscando con qué enjuagar el negro de los pisos de su casa, hechó baldes para no ver.
y vió los pasos. y buscó  trapo y jabón y lustró haciéndole el trabajo a la sombra que fingía.
y vió los pasos. y no supo. cómo nombrar cuando volviera.

*
y odió. es cierto. que habiéndo roto la madera fueran astillas por el suelo espinas en las plantas de los dos, y habiendo visto cómo ella caminaba dejándose en la madera los pies dolerse por sus pasos y habiéndola visto cambiarse, enjuagar la voz, fijarse en un espejo hasta acabar el rito que habiéndola tenido en sombra no hubiese exigido para él, sobre sus manos, una porción de esa oscuridad y que fuera ella, sola, llevándosela de ahí.

*
y odió. y no pudo no odiar. que así de querido fuera por ella los pisos que arrastraba.

*
y odió que habiéndola en su puerta. fuera muda. y él. una llave. algo que no hablara.

*
y que lo quiso.  y que habiéndolo así, dejara dormir porque antes el sueño, mujer, y lo pedía.

*
y él interpretó ordenando mudo los objetos para sacrales el brillo que creía en es aparte. y ahí no hubo nada. y ella lo dijo y  no supo, cuando decía, ahí no hay nada amor. es brillo. y acá. la sombra que si la vieras. 
que si vieras acá lo que no hay.
y les sacó lo que creía en esa parte.
y ahí no hubo
y le sacó

*
y odió eso. porque así lo quiso. y habiéndole querido en las palabras
fuera ahí donde él dejaba y ella pidiendo
fuera ahí dónde

no hablar.



















fotos sacadas en el   "jardín de las tullerías" , París.

tres chicas en la fila de entrada






Foto tomada en las escaleras del
Museo de la Memoria y  de los Derechos Humanos 
de Santiago,  Chile





dos chicas en la fila de entrada
primero ella, hacia mi, los rulos, los ojos claros.
primero yo hacia ella. casi mirando. los ojos, los rulos claros. 
después, ella. de espaldas a mi. la nuca. 
ella a mi la nuca. sin los ojos. la nunca oscura, corta, 
hacia arriba el pelo oscuro hacia mi.
las tres. ella. a mi. después ella. después yo. 
los ojos. oscuros. claros de ella. los míos. 
ella. un tapado azul. una bufanada azul. ella. pollera. 
esa.campera militar.
ella. yo. sobretodo para la lluvia. 
los ojos claros sobre mi sobretodo para la lluvia.
 las tres




después ella. a ella. después a mi. los ojos.
porque la fila era larga. y ella. hacia mi. mis ojos. esa fila
ese tiempo duró. después las medias azul abajo de la la campera militar. 
ella tapado azul. yo sobretodo para la lluvia. ella a mi
yo al frente. como los ojos al lado de los suyos. los suyos eran claros. 
ella rulos. ella pelo corto. la nuca oscura. yo. pelo al costado del hombro. 
una bufanda aunque no hiciera. ese frío. ella a mi. aunque no hiciera frío. ella. 
los ojos claros en mi jean. ella. los ojos oscuros en los ojos claros de ella
yo. ojos hacia el horizonte. al lado de los suyos. sobre la nunca de ella. bordeando
el azul de la bufanda. bordeando el azul de las medias debajo de la pollera
debajo de la campera militar. una campera larga. igual que el tapado azul de ella. 
igual a mi sobretodo para la lluvia. aunque hoy.

Paris a Troya por una Helena más


pero sabiendo que había sol, porque él decía - hay sol, si vieras mis rulos, si me vieras dorado así comido por un sol, si vieras dorarme porque el es sol malo y me devora- y sabiendo que había luz para él en su altiplano y sabiendo que enamorado de columnas era posible el mar flotándole hermanas que así Paris a Troya por una Helena más y pedía sol y aire y tierra y eran agua los elementos multiplicarse como los hijos que ahogó cuando joven, pensaba era Ulises aferrado al mástil y las sirenas pensaba de cuál el canto, de todas esperando caer.
                             
pero de cuál el canto  que si caigo el agua me devore.


sí en lo improbable

que no era casa ni manteles
ni mesa que reuniera por hambre 
a quienes aire por alimento y agua

un día comer fue un acto simple
y el pan era en boca
según su necesidad

que no eran cortinas las que 
usaba para cubrir mi adentro
ni útiles para el reposo
en la pregunta que escribías
sobre la frente, cada vez
de nuestra macedonia

que no era acá, más cerca, más próximo
el tiempo donde alzaste el pecho
y ciego y dándolo, dejé caer los juicios
en el peso de mi sola cabeza

que fue breve no buscar
dónde se afirmaba temeroso el sí 
para el sí en lo improbable

se ama el obstáculo, no el objeto.


y un obstáculo puede ser el más grande de todos los objetos.


del deseo en caras


"no te voy a poner nunca un microchip, aunque me lo pida la aduana
en chile los perros los tienen debajo de la piel,
 para que no se pierdan cuando pasen los tsunamis"













que no hay objeto que colme ese pedido

ese pedido es deseo. puro. neto. bruto. deseo.

pero si desear es ir por fuera del pedido (y creo especialmente esto)

entonces desear tiene las caras de la soledad que hablamos:


la cara que más me gusta es cuando se parece a vos

la cara que más tranquilidad me da es cuando papel, o libro, o idea, o teatro.

la cara que me enloquece y resguarda es la de París

la cara que no quiero ver nunca es la de nada, no la de nadie, sino la de nada

cuando te pareces al deseo sin pedido pero invitándote, 

podemos hacer cosas lindas 

expulsándose











por eso cuando Kristeva habla de la expulsión como un más allá del inconsciente, un alguien que ya no cree que haya algo deseable para él, explica que solo expulsándose, dice, perdiéndose cada vez, una vez más, puede salvarse. 

pero, dice Kristeva, es un camino doloroso el de esas existencias, realmente doloroso.

por eso Marlon Brando en  "El último tango en París"  le dice a la chica mientras la baña: 
el día que le chupes el culo a la muerte vas a poder decir estuve enamorada, acaso lo estoy.

Del habla. Blanchot.


Maurice  Blanchot 

 " ¿Sucede que las relaciones, incluso reducidas a relaciones de lenguaje, entre enfermo y médico, no serían siempre esencialmente mágicas? La magia no siempre pide ceremonias. Ya está allí donde un hombre se las da de importante junto a otro. Las palabras no son libres, los gestos engañan. Todo lo que dice uno, todo lo que hace el otro, enfermo o médico, es artimaña, ficción o prestigio. Estamos en plena magia. "


"Freud , en ese instante, intenta sustituir , quizá antes de saberlo, la magia por la dialéctica, pero también la dialéctica por el movimiento de un habla distinta"