miércoles, 15 de agosto de 2012

en viaje






Esperamos a Ana tomando el café más caro de la tierra. Pero es en la Ile de la Cite. Debe ser así. Llevo tarjetas, pero las más lindas son las de Alemania. Ayer en la vuelta última del subte, me cofunden con una francesa. Andrés en alemán dice que no. Es un a linda parejita jovencita de alemanes. Ella dice que es de Weimer: la ciudad más linda que vi.
Sube una japonesa, supongo. El centro por el que pasamos está atestado, vamos lento. El haitiano, dominicano o de alguna Guyana (como el conserje nocturno del hotel que hablaba de football con Andrés) canta, desborda alegría mientras uno se preocupa por el horario del vuelo.
Hoy salimos a las 11 con Miriam por su propio barrio. Hay sol pero frío. Compro menudencias lindas, le regalo una a Miriam que se los pone, unos aros de vivos colores que la levantan un poco de ese rubio tan claro… Volvemos a salir, al parque del retiro, por unas callecitas de putas con Andrés y Hugo que ni ellos conocían, y de putas feas, gordas, no como las que vimos ayer con Hugo que eran preciosas y Hugo dijo: “les decimos todos que nos enamoramos de ellas?”…era pegado al Mc Donald donde esperamos a Miriam en la Gan Via….
Empieza el día, miro por la ventana, otra vez Rusia (a la tarde en el Kaushof me compro un perfume que se llama Maroussia… así, escrito con más letras, debe significar pequeña María… lo preguntaré): nieve, canteros cercados y otros abiertos, casas de 5 pisos, gente que pasea perros. Autos con inscripciones, gente que va a trabajar. 8 y cuarto de la mañana. Andrés se entretuvo un rato largo con el barrenieve estacionado abajo, el camión de la basura con 6 tipos! –repetía- y la policía que debía hacer alguna boleta a algún mal estacionado. Es curioso, se detiene en cosas que lo entretienen, lo dispersan, lo dejan ahí, sin más. Se entretiene solo, como diría Milita. Hay pocos que se entretienen solos.
Mientras escribo, Andrés y Ana hablan de lo que compramos… Ana y yo… yo llevo 27 cosas, ella 15?... Andrés lleva una choppera que le regalaron en el Rathaus de Augsburgo donde comimos…Se ríen… Después le regalo un llavero de acero de color en una tienda de diseño… donde Ana también se compra un muñequito.
Con Ana compramos muchas cosas, una feria americana, vintage, decía, después veremos muchas, y Zara fue lo nuestro. Y encontré en una esquina casi de la plaza Wenceslao, el anillo que vine a buscar: un cintillo, o mejor, un sin fin de granates… como se decía antes, cuadrados. Caminamos desde las 5 y 30 hasta las 9.
Ahora lavamos ropa, Andrés saca fotos dentro del Departamento, Ana en la compu… Me arde un poco la garganta, tiene que pasar. A pocas horas llega el cumple de Ana. Fin del día. Cansancio. Mucha caminata.
7 Y 45 DE LA MAÑANA EN PRAGA. Cumple 15 Ana. Escribí correspondencia. Desde la ventana veo nieve y cúpulas, estoy en la cocina…Intento pasar algo de lo que escribí hasta ahora… Suenan otra vez las campanas de las mil iglesias que veo en la ventana.
Sigo pasando el diario mientras vuelvo a poner acá lo que le digo a S.: Praga me cansó un poco, es belleza turística, menos majestuosa que San Petersburgo, Praga no tiene perspectiva, todo está enrevesado, una iglesia cae a un muro de otra, nada tiene distancia, todo está encimado… es raro el barroco cuando la teoría se hace materia sin teoría…
Barracas de dos tipos, también suponemos que de guardias y de deportados. Una entrada que fue bloqueada y redescubierta en el 2004. Carteles. Pero lo más fuerte de todo es que las casas y más casas particulares quedan mirando al campo. Todo de color un poco blanquecino o amarillento. Quiero llevarme unas piedritas, por entre la nieve, encuentro unas grises. Volvemos al auto, sentimos mucho frío, yo bajo sin guantes. No sé bien qué y cómo sacar las fotos, con o sin nosotros…Empiezo a sentir dolor en el pecho, sentí frío, días de dolor de espalda, y en el hombro derecho.
No lo olvido. Hoy, antes de salir, cruces por email, últimos, tomo unas gotas más de Clonazepam, estoy un poco entrevelada antes de que el Remis nos lleve a Ezeiza; me gustan unos anteojos de color casi rosa viejo de Armani en el FreeShop, se los muestro a Andrés, el vuelo se retrasa un poco menos de una hora.  
S. me pelea un poco, supongo lo que supongo, formas de despedirse, formas de defenderse, formas. Después mensaje de texto, es mejor.
Volvemos, vamos al super… para que yo cocine, salsa de mariscos…Ahora una larga sobremesa, dejo la máquina, no está el mail que esperaba… Tomo un te que hace Hugo, casi rápido… jajja… Mañana nos espera otro día ágil pero con el regalo de nuevas compras… Dejo la máquina a Ana.

Una marca, otra marca. En mis piernas también.
También nos queda ver una casa romana por la que Ana muere y los archivos de NIetzsche… Mucho no?... Y luego a Leipzig.
Anoto: en Dreden me compro un vestido verde, de lana, tejido, serio, casi inglés. No me dejaron, en Praga, comprar uno de polar azul petróleo con apliques más o menos geométricos, rojos, un jumper. No era para mí –me dicen los ojos de Andrés y de Ana mientras los miro preguntándoles…. Pido permiso a los 40… me dijeron hace poco, debe ser verdad… Pero yo sí lo veía para mí. Ahora me veo en el espejo del auto, varias veces. Marquitas. Y me recuerdo, que soy, que soy…
[Ayer anoté: siempre tengo que explicar los títulos… never explain, never complain, pero eso lo repite otra… y pensé que Pcha tiene un glosario… y pensé que Nicolás lo había leído y no dijo nada… de lo judío… Pero los títulos nacen así, en lo hondo, como cuando era chica y avisaba “voy a lo hondo”…. Ahora lo digo por “a maroma” que deberá tener su explicación?]
Los techos que vemos desde el departamentito son españoles, vaya… qué esperaba, no esperaba nada, pero encontrar es el asunto, ver. Patio español, tejas españolas, muros… España son iglesias, uno lo sabe, uno lo ve.  
[Ahora pienso que el diario tiene un tono, éste diario, esta perspectiva de un diario, para respetar su verdadero nombre, me doy cuenta de eso cada vez que releo algo, el otro día cuando armaba esos fragmentos de/sobre Hugo para Sergio, por caso].
Seguimos lamentando la pérdida de la marioneta. Habíamos comprado otra, casi barata para la casa… Ana anduvo triste, espero que le pase.
Hugo hoy está irascible, formas de despedirse, lo dije en un comienzo de este Cuaderno de Viaje. Ayer me alcanza a decir: “mañana vas a ver”… y “para Uds. es mejor, nosotros nos quedamos”…. Miriam va toda la semana a Perú. Siguen sus ajetreos con C.S. y hoy se enoja, un poco, porque confirmamos que Milita no le responde el mail donde él le dice que pasea con nosotros y yo le llevo un regalo genial que él mismo me muestra, unos recuerdos de Beckett en Inglés 

 “Observaremos la imposible hierba, los imposibles cielos, con un raro coraje. Seremos de los que han visto y, sin embargo, han creído” (Así termina Herejes de Chesterton)

Laura Estrin




te leí con mucha claridad. te leí el dolor, tu voz, las muchas páginas. creo que hay algo que se aquieta en la familiaridad de una voz. la afirmación de una presencia en los inumerables lugares, los miles de nombres, las caras difusas que sobresalen angulos en tus descripciones (quisiera saber de esas caras que sobresalen, yo casi sólo veo caras por donde voy). tenés tanto de hombre, y tanto de mujer. tenés tanto más de hombre que yo. sos cardinal y perdés también la dirección. me gustó mucho leer a andrés, me gusta mucho el patetismo del hombre. me atrae la ternura de una mujer hacia un hombre, el hombre atrae por idiota. puedo sentir lo mismo, por lo distinto. puedo no saberme hombre y agradecer la mujer que no puede saberse sino sin origen y amando un hombre que simplemente no puede saberse (ya lo sabemos a él).  amar un hombre. un hombre se entretiene con la creación de un mundo que nunca lo antecedió. un hombre no le pide culpa a la tradición. me gustó leer tu patetismo también, la exposición de las demencias y manías, la satisfacción barata, una piedra por palacio por llegar. que la plata también contara, que no contara. que ana pidiera como una loca, que la trataras de hermosa, de brillante, de pobre. las demandas que no se pueden sustraer de un viaje, lo que sí se sustrajo en lo que pedías de una carta que no llegaba, que no llegó. un viaje queriendo una demora rara, una demora que no llegó. un viaje demandando lo incompleto y los miles de nombres que lo incompletaban. una carta que esperamos nunca llega. nunca llega la carta que esperamos. 

Lucas Brockenshire


dice que los turcos









dice que los turcos le preguntaron, un hombre.
le preguntó si era turca, o árabe  y ella le dijo que era novia, y él se fue. 



otro turquito preguntó lo mismo, la misma respuesta. y él repitió lo que ella dijo, para no creer tanto en el eco que habría querido negar. 

el padre se arroja a una cantera para convertirse en mármol

I- 
el padre se arroja a una cantera para convertirse en mármol. el mármol son los pies de la estatua que más queremos. en atenas hay una colina donde antaño sacaban blanco para poseidón. un templo para los creyentes que por mármol logra el padre, si por estatua, el blanco, si eso, por antojo, perteneciera, quizá, a esto, alguna vez.

II- 
supongo que habrán sido tantos los pájaros en los rostros de esas estatuas. el último que mordió, hirió la piel para siempre. pero eran muchos los que calaron hueco en lo pómulos, debajo de los ojos, sobre la frente altísima en la estatua de un padre. supongo que una estatua encontrada bajo el mar aprendió las bocanadas que pudo cuando arriba, los pájaros, rompían el pico contra su piedra. supongo que es por eso duro y blanco el mármol y nosotros lo oscuro que arranca el pájaro de un beso a esta piel.

III- 
supongo que voy a salir con la tormenta que estuve esperando. un padre al norte y un hermano frío. un padre al sur y las letras que guarda como mármol en una cantera más. supongo que la tormenta es también al norte y al sur y que los padres se disputan el cuerpo de una hija en piedra que aprende a llegar. ellos no se quieren como el norte y como el sur que tampoco se quieren. como la estatua que odia el mármol que la hizo padre. pero yo amo lo que rechazan. diría, estoy en lo que excluyen. espero poder resistir en la tormenta acaso si ella me dejara también. 


IV-

la voz desparece (un hilo retoma el habla que había dejado muda por quién sabe cuánto tiempo)

que por los huecos almacenen peces y cartas para él

que las cartas no lleguen más que a su lugar de muertas

que los muertos lean la cartas que llegaron

que llegando, la carta pierda la firma

que esto no es para vos

que esto no era una carta

que decía 

                           si pasara esta lluvia, no sabría cómo 
                                                                                  mojarme

hicieron saber

Lucía Rabey, autorretrato.
















me hicieron saber
porque nadie entendió la dulzura
con la que pedía una explicación

lo ínfimo



deambulé siglos en la preocupación de estar amando,

diría, amando, lo que desciende.

pensé que esa no era una acción sensata.

pensé que debía orientarme hacia lo alto.

aspirar lo grande. querer lo mucho.

pero lo ínfimo, gritó y lo abracé.



sures




























en los sures esperé también 

que el águila me viera

porque decían de esas aves 

poder ver lo más pequeño



aún el ratón es deseado por sus ojos

aún bajan por él y lo destruyen.


nadie me arrebató.

ni siquiera fingiendo que dormía

la mirada de dios pretendió mi inocencia



palpé la tierra,

la certeza de estar

era inamovible







en los sures

quise ver el monstruo.

que el lago silenciaba

no hay nada que contar


el lago es ruido

y el monstruo el profundo silencio

oleando la intención