martes, 21 de agosto de 2012


foto tomada en la
Universidad de Chile, Santiago













blancas, peludas y rumanas II


Dos conejitos igual de blancos se escaparon hoy. Uno se fué. se pierde en algún lado, no lo vemos más. El otro me encuentra de casualidad en el pasillo. Le digo que no tengo a su hermano, que no vino a mi casa, ni tocó mi puerta, ni subió las escaleras de mi altar. No me cree, no vuelve a preguntar y empieza a enamorarse.

Le acaricio las orejas diciendo - me acuerdo de las suyas, igual de blancas, peludas y rumanas.


Maurice  Blanchot
La comunidad Inconfesable












En esta mujer fortuita, con quien él quiere "intentar, intentar",
sólo puede toparse con todas las mujeres, con su magnificencia, su misterio, su realeza, o más sencillamente con lo que ellas representan, con su "realidad última"; no hay mujer cualquiera y no es por la decisión arbitraria del escritor por lo que esta mujer adquiere 
poco a poco la verdad de su cuerpo mítico: eso le está dado, y éste es el don que ella otorga sin que pueda ser recibido, ni por él ni por nadie, tal vez solamente, y parcialmente, por el lector.