miércoles, 12 de diciembre de 2012

la cabeza del tiempo rueda hasta mis pies



1

La cabeza del tiempo
rueda hasta mis pies.
El pasillo largo,
los cuartos
el mío.

Los cortes,
las vastas heridas.

No hay tiempo,
digo,
para buscar
el vertical traje
de las horas
y los días.


2

El tiempo rueda
hasta mis pies.
La giratoria cabeza
choca
y recuerda. 

Los cortes.



3


De tiempo
como playas muertas
a mis pies.
Su cabeza
desprendida 
gira inexacta
sobre el largo
de un pasillo 
en el que estoy.


Viene a traer

la  hora.
A derramar
golpes de hueso.


4


La escucho tardar.

Es inútil, 
el traje no encuentra
época para vestir.
El tiempo
se desnuda y rueda 
sin cabeza, 
sentenciado,
mudo.


5

Qué voz podrá decir
el tiempo
cayó de su altura,
ya rengo
le quitaron la cabeza
y giró.
Mis tobillos cayeron,
renga,
y no  lo supe
juntar.

Qué voz  oirá 
la cabeza de las horas
rodar ágata
hasta mis pies.
Para decir.

Curo esta finitud
que creímos
para siempre.
Me curo
de esta finitud
que creímos
tener.


 

 


las piedras partían bajo mis pasos


el protagonista de esta tierra
ha sido siempre el espacio


las piedras 
partían
bajo mis pasos 

 las piedras
del yelmo fundido
de nuestra época.
me dijo mi madre, 
cuando tomé el camino:
hijo, tendrás que ver
en todas las direcciones
porque ese es tu rumbo,
tu rumbo es el futuro.
pero mis pies,
partidos, 
ahí donde golpeaban el suelo
acuñaban tan sólo viejas
monedas
color arcilla.

sonaban como
castañuelas
y
en su timbre risueño
se decía adiós
de otra manera. 

¡perdonáme, futuro!
no tengo
sino
el encanto de un viejo truco-

en el 
suelo
la 
orina no capitula frente al trabajo-
prueba
el polvo

y bebe de
la cisterna
del pasado.

-tal es nuestra suerte.