miércoles, 19 de diciembre de 2012

a las paredes de



a las paredes de mi labio porque estabas muerto y querías la misma enfermedad







quiero escuchar un tono cuyo molde, 

no pueda ser un hombre del otro lado.



quiero escucharte ocupar el este y el oeste.

quiero escucharte como cuando no crees y estás convencida. 








la escucha

                                                                                             

leé los nombres que no te dejan dormir




el sutil oficio en el que desaparecida
me sostuviste mientras hablaba 
con mi lengua por una lengua mejor





mi hoja ya no









(mi hoja ya nadie
la devora. ni siquiera 
la escupen, ni la dan 
a perder)









la plata 
el oro

no
tengo 

a quién
repartir

no hago valor
no doy
no tengo




Abriste mis ojos con pinzas clínicas, tus fierros

1

Abriste mis ojos con  pinzas clínicas, 
tus fierros raspaban lo último.
Dentro. Los cubículos en mi retina
se llenaban de puro. Sin luz.
Con ojos cinchados de abiertos
les dabas clínica o física y  yo
no veo las cosas así
no veo las cosas.


2

Mi luz es ciega. Duerme el trazo en oscuridad.
Abrías mis ojos con tus pinzas clínicas.
Me dabas metal.

           
3

Abrías, médico, el ojo,
buscabas mí lente,
la firma a tu  qué se qué 
y yo
no veo las cosas así
no veo.

     
4

Dentro el pulmón sin aire endurece al ojo.
Solo ves las formas que alguien robó.
Dejamos de hablar.
Sin voz. El frío congela la figura.


5

Tus manos hicieron pinzas
en mis ojos.
Delantales blancos sobre las
figuras que vi.


6

Quitás el negro,
reunís las ramas dispersas,
en pos de un árbol que jamás 
se alzó.

Tu ojo físico
explica al ciego 
las pieles que ve.

Tu ojo físico
ordena
entiende
rebana.


7

Que se las lleve él.
Que se las lleve

físico
y
voraz.