domingo, 31 de marzo de 2013

hacer lo que no tenemos con lo que no se nos dió




Me dirige la espalda y le contesto:
 hacer lo que no tenemos con lo que no se nos dió.



Porque si te hacés la pregunta ¿dónde es atrás, cuál es la espalda que tenemos?  y te fijás bien porque no te parece que atrás de escena es igual que una mano en costumbre y decís: ¿me vas a mirar? no quiero que te parezcas. Si te subís de público para decir que sos como los que te ven, pero desde abajo y hacia un lado.  Si decís que así me dan nombre para llamar  ¿quiénes tienen el mismo NO? Si arrastraba un fracaso no era culpa suya. La cosa es lo que hizo. Un plural. ¿Lo ves? Como si se escapara de la mesa entre las patas que de repente no hay nada más cierto que eso. Igual el tema del "nada más" es hilo mío. No te enredes. Subí la mecha. ¿Me ves? ¿Era una novela o un frío? Pregunto por eso, por mi atrás. Como si ahora no tuviera en realidad de qué quejarme. La pregunta del estilo es quebrado. ¿Venís conmigo? Es obvio que él no corta la hoja que yo no corté. Los míos, lazos, frescos, de, miel. Los míos, tuyos, lazos, frescos, de, miel. Ahora que estamos solos, ¿me vas a decir? ¿En qué crees? ¿En qué hermano vivís? ¿Cuántos se parecen a vos? ¿De quién sacaste cara para dársela a cuál? ¿Te reís? ¿Te olvidaste? ¿Querías?


Díasaños



Hacéme nombrar
lo que no estando
quiere decirte sí.
Díasaños de todo
un poco
de llevárselo
a la boca
en la palabra
manosearlo
justo ahí.
Díasaños
de todo un poco
de llevárselo
al centro
recorrer
ferias circuitos trenes.
Decirle que sí
díasaños
de solo para que
se calmara y
aprendiera el uniforme
en el que circuito
horas trenes díasaños
tarda hacerse lento
y mirar.
Hacéme decir
que traigo
que tuve poco. 
Voz, pero también 
cálido despertar marzo
acostumbrar oír 
centro cielo ave.
Que no puedo 
ni traigo en duda. 
Que vos, pero también 
cálido otoño cielo 
desciende ave 
para tu más 
adentro. 
Que porque
te hubieras corrido 
ciudad toda
para entrar 
dentro lo que fuera 
no sea lo que hay.
Hacéme creer 
lo que no estando 
dice que sí.
Díasaños 
como acercarse 
uno aquel
de frío en frío 
la ropa.
Ya suelto
en el camino
despertaste 
y era por fin 
y era acá.
Lejos, bien arriba 
de tu monte.
Hacéme ver 
qué no traigo 
diciendo que sí.
Hacéme diasaños
en lo que tengo 
que se nos vuele
que se nos pierda juntos
que no quiera volver. 







jueves, 28 de marzo de 2013

La lengua




La lengua se enlaza con palabras 
y las palabras hacen nacer polillas 
para herir la ropa
y la ropa un día, ese día
deja de cubrirnos.





domingo, 17 de marzo de 2013

El hecho no estético: Amancia y escritura. Escribir.




De por qué todo amor implica literatura. De la literatura yéndose, abriendo el campo de flores muertas. De por qué amor y literatura se abren, se insertan, se revelan. Desaciertos; inicio de un gran amor. La filosofía no sabe del amor en tanto no sabe desacertar. De por qué el lenguaje filosófico conceptual  esquiva el error de una literatura menor. De por qué amor y literatura erran, desaciertan, se efectúan.  De por qué toda afirmación es un error y por qué todo error construye. De por qué construir es faltar a la justicia, es nunca equitativo. De por qué amar y literatura no son justos, no hacen el bien, no moralizan. Del irse hacia las ramas, en las ramas, del no desentrañar. Desaciertos. ¿Es posible trabajar un error, ir de la pasividad a la pasión? De por qué todo camino en el amor es inconcluso, literario, extraviado. Del extraviar y de cuántos objetos quedan. Del número afirmando aquella perdida posesión. Del perder. Del olvidar también lo que se va. Del olvido. Del desgajar. De la falta de un centro, del no ir al grano. Del ir. Desaciertos, desamores. De por qué solo hacia al costado y hacia atrás. De los hechos fuera de cálculo. Del no estético hacer. Del amor sin cosmetología, sin centro, sin episodio primordial. De la literatura haciendo el amor. Del ir, pero hacia dónde. Del haber ido, del haber estado, del haber visto. De por qué todo nombre necesita carne y un perchero. Del amor en carne. En propia. En carne viva. De la finitud del amor, de la carne degradada, hacia los márgenes. De la subasta. Del amor cuando no puede más. Del no poder y del amar sin libre creencia, sin amarras. De eso, del amor. De lo que cuenta el amor que siempre es literatura. Del relato, pero sin el hecho, pero haciéndolo. Del amor haciendo el amor. Del hacer. Del hecho. De la escritura.
 
Nota al pie: Mallarmé distingue la palabra poética y la palabra bruta. Víktor Shklovski explica que es preciso fuera de la alta lírica, nombrar los hechos, los objetos y el mundo con el lenguaje que esté a su altura. En la mixtura de esas hablas (palabra bruta y palabra poética) se genera otro tipo de afirmaciones y negaciones tanto más dislocantes, creando mundo allí donde no estaba.
El mundo efecto de lenguaje y ontología, se abre en la falta de identidad entre ambos planos: gramatical y ontológico.
El hecho no estético refiere a esa combinatoria donde la pureza tanto de palabra poética y palabra bruta como de pertenencia, identidad y correspondencia queda al fin, obturada.


Dice que



Dice que pensó en estos siete años haciendo mapas 
de amor y guerra entre ella y él y no sabe qué fue lo que pasó 
pero los carros tiraron y la valija que iba en viaje 
cayó abriendo en mundo la pertenencia.




sábado, 16 de marzo de 2013



Las generaciones deben ser interrumpidas con pensamiento.
Hacer del tiempo una manera de saltar
entre yo y la que fui.







¿Seremos distintos? ¿Cortarás mi piel?
¿Harás retazos de mí con lo que fuimos?
¿Dejarás a tu madre, a tu más anciana?
¿Servirás mesas en las que no puedas comer?
¿Rechazarás el pan gustando de sus migas?
¿Alimentarás los trapos sucios del hermano, 
del amigo que se nos pareció?
¿Alimentarás esclavos propios y a todos les darás
nombre y será el tuyo? ¿El sueño?
¿Llamarás colega al que se agita ante el paso de una mosca
y jefe al que perdió?
¿Llamarás amor a las manos pesadas del trabajo?
¿Dirás querida a lo más viejo donde tu cuero no estuvo, 
ni tu piel, ni la endurecida coraza de los animales rastreros?
¿Dirás amor, amor? 
¿Abandonarás la anciana?
¿Entregarás la muñeca alumbrada por la frente de tu madre 
a cambio de nada?
¿Dirás que no cuando el sitio indique lo contrario?
¿Dirás perdí, me recupero?
¿Amarás?
¿Amarás al padre en sus hijos necios, te parecerás?
¿Serás el padre y lo estéril? ¿Cortarás?
¿Tomarás la tijera con las manos que te queden, romperás?
Los trazos, los finos, los gruesos trazos de esta juventud.

lunes, 11 de marzo de 2013

Tierra roja



Tu cara se habrá borrado bajo la manta
y qué  importa.



Levanté su mano debajo de la sucia madera queriendo el polvo. 
Las flores y los gusanos acariciaban el detalle de una uña rota.
Pastos, crines, rocío salían de él.
Era humus lo que era. Lo abracé. 
El pelo crecido olía a tierra roja.
Juré un techo y el juró.
Haber partido. Dije. Que cueste.
Que morir sea materia entre los dos.





domingo, 10 de marzo de 2013

Sin saber negaba lo tanto por lo tan poco.





Él era tanto. Granos de sal perdidos en la arena.
Cuando te miro de cerca y estamos solos, 
pienso que lo roto en mí mira hacia lo salvo en vos 
y sin ojos estás completo.
¿Devolverme? ¿Darme a los lobos?
Amor. Todo el bosque es nadie.
La sombra. Criatura. Nos palpa. 








Darle hoja es darle pan



Esconder debajo de la gran piel 
el animal que aún no hemos encontrado.
Cortes entre eso y esa vez.
No busco lo oculto. 
Estamos acá.







No son muchas las veces que tengo


Que te sellara, te callara, te casara con algo 
(con platos enjabonados, tal vez)



Me gusta cuando cuidás mis orejas y decís que el ruido es mucho y que hay que dormir.
Tu nariz en lo alto indica qué respirar. 
Yo cierro los ojos. El sueño crece como un jardín descuidado que vive por la lluvia.
En esos momentos imagino que rompés el orden de mi cuello y sin soltarme, 
dejás el aire salir por última vez sin conocernos.






¿Oís, dentro?





Doy mis pájaros y cuervos en adopción.
Cómo hacer el frío es cómo hacer el amor.
El cuidado de las mantas dañó mi piel. 
El alma floja se cubre con un pergamino que no escribí.
Ver en esta caja dicha. Tu voz.




sábado, 9 de marzo de 2013

¿Las hojas del árbol, se caen o se liberan?




El mundo se anda, luego de a muletas, a pie.
Elegirás la sombra en la época más larga.
Será detrás y nunca funcionando 
donde el calzado en los pies reanime 
la marcha detenida por quien solo 
quiso avanzar. 






Así es decir





Cuando estoy en casa el libro que uso para mirar el pronóstico es el de Zurita. Me gustaría leerte de corrido varios poemas. También escuchar chinawoman en volumen alto y estirarte la espalda para sientas que el mundo se doblega vertebrado como vos. 



Cuando el mundo sin estallar, se rompe y se escribe




Tengo que desecar la literatura, volverla a pisar, 
removerla, volverla a pisar con el pie.





Se escribe. Y punto. Pero jamás lo que se quiere. 
Se quiere. Y punto. Por eso escribir es querer y puntuar. 
Como se quiere tanto- clavaría los colmillos, y no contenta con la pura sangre 
desgarraría la carne, la vena, la entrada- llega tanto a doler. 
Te leí como a un hombre mayor. 
Somos menos jóvenes cuando el mundo sin estallar, se rompe y se escribe. 
L dijo que había libros que hacen muy mal. Sin retorno, decía. 
Por eso agregué: el único camino es extraviarse por completo. 
En cuanto a mí, afirmo con calma el rasguño del aire. 
Las uñas son todas cuando no es ninguna. 
Esto tiene una ventaja: no me puedo enojar con invisible.






No acerté



Son las tres y treinta y tres. 
Tomé. Robé que era como tomar o robar de alguien que siempre algo. 
Esta tarde hablamos de la unidad en la letra. 
Vos mostraste la vena más azul del brazo 
para que viera que lo que va, vuelve y respira.
¿Por qué empieza un principio o termina un final?
Tres y treinta y cinco. Los minutos son como las palabras:
sabemos que vienen pero no podemos adelantarlos. 
No corro. Descansá. No quiero que persigas una bruja 
a medio morir, a medio caer.
Ni por mí, ni por lo hecho.  En el paso. Se abre.  
Quitá. Pero hacé que vea en los ojos lo inquieto. 










viernes, 8 de marzo de 2013

Dejáme. Arriba, pero tan.




Dejáme. Arriba, pero tan. 
Como se dice en las cartas, dentro.
Porque haciendo el calor se le hace el frío. 
Dónde sale a buscar. Donde encuentra que lo tapen.
Estribos, de él a él, para alguien más.
Dejálo. Hacer tarea es hacer casa y casa es fuera. 
Acá. Playas. Que eran mojadas vos.








Que cabe, que duela por lo hondo



Que cabe, que duela por lo hondo, que arrastre ningún pecado. 
Como de costumbre, él corta la madera. 
Deshace cierto, un monte.
Que diga pero apagado, que no puede más. 
Que se eche sobre el cajón del cuerpo a llorar.
Que látigo, firme, sabrá.
Que cabe, le digo, que no pueda, que insista en soltar.
Que entre tantos, elija uno. Que se lo quede.
Que dios para no decir tu lengua caliente brújula 
la espina es igual que ayer. 






Por qué hablamos con falta en boca




¿Por qué hablamos con falta en boca

con esa boca que no tenemos al hablar? 

¿Por qué hablamos con la boca que nos falta?

¿Por qué solo con ella  y por lo que tampoco da 
y nos quita con, en, de cada palabra? 

¿Por qué hablar es tener y aún menos?

Haber dicho 
que hablando
esto también 
se iba al tiempo 
que perder
se vuelve 
diciendo 
un infinito 
que dice 
se va. 

¿Por qué hablar 
es decir
me voy
me estoy 
yendo?









Entre las cartas del día



Entre las cartas del día. En el sobre, en la cosa que trajo para mí, cuando era. Cuando era, cuando él trajo, sobre la mesa, en las cartas del día. En él, sobre él. En las cosas que trajo. En los dibujos a dedo sobre el vidrio donde los gatos y las mujeres se empañan. En el dibujo que trajo sobre, mí. En eso, acá. En la montaña sobre. Acá, mí cuello, la cima, los tobillos sin mover.  Acá. Dibuja. No lo espero. 



(No sé si hay algo diciéndose, negándose, perdiéndose en todo esto.
Soñé toneladas que no recuerdo. 
Había un peso frío en algún lado cercano a mí.) 

No guardes la cinta. 
La película se filma y se detiene. 
Arruinar, con una idea, lo que era polvo.



domingo, 3 de marzo de 2013

Nuestro pecho, hermano, roto.



Nuestro pecho, hermano, roto. 
Las almas tirándose sobre la carne fresca y sin latir. 
¿Dónde escarbar? ¿Dónde buscar la voz que nos persigue? 
¿Qué mano sobre qué frente cada vez? 
Quiero pedirle a alguien que rece por mí. Pero todos tenemos un Dios para no creer.
Me acurruco ¿Estás allá, alumbrado? ¿Fijo al suelo? ¿Hablándote? 





Estábamos en una casa grande. 
Hacíamos lecturas de cuentos que no eran bíblicos. Rezábamos.
Detrás había un monte de árboles creciendo sin pie. 
Los hombres que amo estaban ahí.  Pequeños anuncios.
La ropa trae un frío que no puedo curar.
A dónde llevar esta despierta calma.
A dónde llevar.







Para narrar




1-

Para narrar tu historia me precisas, 
para vivir mi vida te preciso, 
será algo así la ecuación que 
nos pesa. 



I-

Bailar es no agregar ninguna intención al movimiento.


II-

Quizá vuelvas a casa, el número se haya perdido y estés aprobado. 


III-

No duerme, patea el aire intentando arrastrar la tierra.
Su movimiento es el de un anillo que busca un planeta para abrazar.





2-

La pared se levantó esta mañana, se despertó conmigo, 
de a dos nos desvestimos, de a dos me duelen los huesos este día.

con el pan vino que te quería





con el pan vino que te quería
migas sobre la mesa dentro 
la boca hacia el paladar
raspeo de cuerdas 
o intento de decir
con la voz vino que te mal 
para tu voz, para tu más adentro







viernes, 1 de marzo de 2013

Suspendo todo signo vital




Suspendo todo signo vital.
Me lavo los dientes para evitar que lo orgánico insista.
Una siesta. Una manta lisa. 
Los pies color hora, minuto, cal.
Negar es acertar demasiado. No digo que no. 
Agrego un punto, un párrafo, una coma.
Lo demás, se cuenta, se borra y se va.