sábado, 20 de abril de 2013

de esto




Lezama Lima dice que la tierra es clásica y el mar barroco.
Vos dijiste que un físico decía que aprender a caminar 
era saber medir en pasos pequeñas cantidades de caída.
Hegel habla del salto entre la proposición empírica y la proposición especulativa. 
La primera predica nombrando cualidades. 
La segunda contiene en el predicado la sustancia misma de la proposición.
Esta tarde dejé toser a una mujer durante más de quince minutos. 
La in-distinción térmica genera fuertes picazones de garganta y cuello. 
Es posible que el lenguaje en tales circunstancias no alcance.


Qué hacer con



¿Quién amarra a otro árbol
las ramas quebradas de mi esqueleto?
¿Quién ahoga orgánico
el fresco pichón entre mis manos?
Esta carne tensada por las manos de nadie.
¿Quién lo clava
en las púas de su alambre? 
Nadie rompe y corta.
¿Qué frontera, qué línea inventar?
Nadie cincha el órgano 
a su no vital.




Qué pedir en la angostura




Qué pedir en la angostura.
Qué rodillas sacaron y luego las mías.
Podías reír incompleto como estabas.
¿Robaron esta boca, estos dientes míos?
Cómo entonces alimentar el cuello que le sigue.
Y más abajo, donde se esparce la nutrida carne
cómo explicar que tan hondo llega
a nuestros canales.
Qué expulsar.
Dónde salir del tan estrecho.


Lo incompuesto




Las horas arrastraban un cuerpo.
El mío y el de los hombres y mujeres.
Te llevaban de la mandíbula.
No podías hablar.
Sacudían frente y cabeza
chocando sobre escalones sin dirección.
El cráneo al golpear
inventaba música en la piedra.
Tu lengua saliendo de la boca
quería deletrear el ritmo en esa insistencia. 
Que nuestro dolor aprenda el canto.
Que podamos oír.


domingo, 14 de abril de 2013

¿Sobre qué tierra cada vez?


y me decías
¿con qué número ser dos?


El fruto crece y cae
hacia abajo.
En vastas direcciones.
¿Dónde entonces?
¿Hacía qué humedad?
¿Sobre qué tierra cada vez?


Tu tono



Tu tono, el más cotidiano,
me desacierta.
No da en el blanco.
Da en el negro.
me hace ver.
Hablo
de tu escritura.
Vivir es una palabra inflamada.
Por qué no sobrevivir ahí
Guardo tu letra en este cajón.
Para que salga y respire lejos.
La mía.



Serie cotidiano




Hace unos días ví la película de Werner Herzog, "Woyzeck".
El actor Klaus Kinski, el preferido de Herzog, abusaba de sus dos hijas.
La última se hizo actriz. La primera fue solo primogénita.
¿Qué es la distancia?
No quiero usar la palabra sublimar, llevar a lo alto lo que tiene nuestra única altura.
Pienso en la metáfora como la elección de la distancia entre lo real y lo real.
¿Qué metáfora podemos?  ¿Qué ligazón romper?
Escabullir los dedos hacia otra dimensión.
¿Hacia dónde llevás los ojos? ¿Las manos? ¿La palabra?
¿Qué es tocar lo que no ocurrió?




martes, 9 de abril de 2013

Del amor hablando hechos menores. De lo menor. Del casi sin. Del muy poco.




El amor es un escollo para la ética” 

Maurice Blanchot




Amar, si esto
es posible
como la boca misma 
de quién desea 
lo dicho 
por una lengua 
menor.

La voz del amante 
no alimenta 
ningún cuerpo. 
Su decir se pierde 
sin ley.

El amor es la voz 
del mudo en la boca 
del que aprende
a hablar.

Qué damos, 
sino espacio y finitud
Quién nos recibe 
cerrando la puerta 
del mundo 
dejando a trasluz 
relucir intocable 
lo que vive .

Quién abre la puerta 
de las cosas cerradas 
Quién nos deja ver 
lo que aún 
no ha tenido 
lugar.






martes, 2 de abril de 2013

En su mano las palabras que iba a ofertar




Él pide que escriba. Le envía su letra
como si enviara la boca misma los labios
la humedad.

Le explica que llegada la noche 
estaba inmerso en lecturas ordinarias. 

Algo se acerca a cierto perfil. 
Un gesto de ella una manera de girar. 
Cartas. Ninguna suya. 

¿Me leerá? Pregunta si ella podrá leerlo. 
No interesaban sus manos, su figura 
indistinguible. 

No interesa, dice tu cuerpo a contraluz. 
En esa parte del río no importa quién caiga.

El cuerpo hunde la misma gravedad.
Él escribió hacia alguien que había restado 
junto a él. 

La noche queda juntos, escribe. 
No importa abrir. 

La hondura. ¿Por qué me pregunta? 
Ella sostiene la hoja como un hilo finísimo 
de correspondencia. 

Ella crece, avanza no hay número 
para esta figura. Estuvo toda la noche
esta mañana la vi. 

Los ojos que por la vía hasta dónde. 
Acá. Detrás. Nuestra pared.
Sus manos.

¿Me escribirá? ¿Me querrá entonces? 
¿Dará su pecho, su decir?

¿Me escribirá? ¿Me querrá entonces? 
¿Hablaré de él? 




Llegar es cerca




Confundí el pozo
con un hombre
de carne
y en su hueso. 
Algo se nos va,
se nos lleva
en carro el alma.
Me digo
prefiero lo solo,
lo solo quieto 
lo inerte, lo casi
desmembrado. 
El pan se habla
en las dos lenguas. 
Silba al día que
se va, la noche
llega.
Pero nunca
el estómago así lleno 
que por sin hambre
se quiera pelear
un hueco.
Tu bajo, querido,
tu acámismo,
tu opuesto,
tu agua luz gas.
No es por burla
a lo cierto
que elegimos
palpar negros
hemisferios.
Que no estamos 
ahíniallá 
oscureciendo
ciego al cielo,
bizco al pan.
Llegar es cerca.
El empeño este.
Amar, querido. 
Que la distancia
andando se va. 
¿Qué será
la tristeza
que de repente
tanto y tanta
en vez?

lunes, 1 de abril de 2013

La escritura filosófica




La escritura 
filosófica 
es una ruta 
pavimentada. 
No estoy de acuerdo 
con estas calles 
con esta manera 
de llegar. 
Pero cómo decir: 
dejé de creer antes 
de tiempo. 
Un aburrido trayecto 
sin contramano. 
¿Dónde arrimar 
un desvío, 
la querida inmediatez 
de no alcanzar? 
Intento inyectar 
el texto de amor, 
con amor. 
Pero permanece 
seco de todo aliento. 
No sostengo 
en esta letra  
ni vida ni muerte. 
Las cosas mudas 
no saben callar. 
Que la lengua infecte 
lo que hay por decir. 
Es preciso que 
esta enfermedad 
también corroa.




Del deseo y la identidad. II



II-

El deseo del otro 
es el relato de nuestra 
vacuidad. 
La identidad es
la fórmula donde 
el concepto carece
de caracteres propios.
Definiciones 
distintivas de sí.
Esto que somos es  
concepto sin objeto.
Talidad.
Lo no determinado 
un hay que ofrece 
en la ausencia 
de predicados 
un vacío que desborda 
la existencia 
de caracteres y posesión.
Singularidad 
irreemplazable.
No deseamos
esto o aquello 
de alguien, sino 
su ser  insustituible 
ante nosotros.
Lo que se sustrae 
como forma elemental 
del existir en singular.
Toda singularidad es
lo abierto y lo visto. 
Exposición donde 
el deseo trabaja.
¿Qué trabaja el deseo? 
El relato.
¿Qué es el relato? 
La identidad. 
¿Qué hacemos para ser? 
Hacernos hacer.
¿Qué hacemos hacer?
 El deseo del otro.
¿Qué trabaja el deseo? 
El relato. El efecto. 
Lo que hacemos ser.





Del deseo y la identidad



I-

¿Qué significa 
ser deseados 
ser vistos? 
¿Qué identidad 
creamos 
al afirmar 
que somos 
en la medida 
en que alguien
nos desea? 
¿Por qué el 
deseo del otro
 nos expone? 
¿Por qué la 
identidad es  
lo que el deseo 
abre y sugiere
como ser tal cual 
sea cosa
como pura 
expresión de sí?
Hacerse hacer
Spinoza; autoafección
causa inmanente. 
Vínculo no poco 
estrecho entre 
ser, hacer y desear. 
Curiosa pasividad. 
Carácter de 
un activo recibir
que comienza 
por narrar 
la existencia 
de quiénes 
somos 
a partir de 
aquello que 
sustraemos 
avivando nuestro 
propio deseo 
por y desde 
el gusto 
deseo
del otro.
Aldous Huxley: 
“Estoy siendo pensado, 
luego existo”. 



No es por él que



No es por él 
que ella esparcía 
el uso de sus 
piernas, 
la longitud 
de su boca 
sobre la cama 
como 
una palabra 
que aprende 
a morir. 
Sin ánimo 
de hacerse
entender 
tampoco pedía 
explicaciones. 
Su cuerpo 
era el reposo. 
Los cuerpos
que descansan, 
se dice, 
lo hacen 
en paz. 
Un cuerpo 
hace la paz 
durmiendo. 
¿Dormirá? 
Sin embrago, 
se mantiene 
alerta a la par 
del mar 
en las subas y bajas 
de las olas 
que traen nada 
y orillan plenitud. 
A mar, se dice. 
En sus adentros, 
el revuelo 
es un cuerpo tibio. 
Se pregunta 
¿Es por el tono 
de los brazos 
que su juventud 
se realza 
de cosa 
que acaba 
para siempre 
y sin embargo
jamás? 
¿Es su finitud 
lo que rebasa, 
lo que abrazamos 
en el tiempo 
haciéndolo ir?