sábado, 28 de septiembre de 2013

El límite donde por algo se es y allí se queda *


Amo la palabra, reposa en ella lo incierto. 
Cierra despacio lo que soy, abriendo en tierra lo que falta. 
Lanza su semilla y sin crecer el árbol, 
comemos de él, morimos de él, prestos a la gota pura. 
En su ir al suelo y no juntarse.

Amo la palabra. Es cierto, toda su frontera.
De ese costado, vuelvo, a su figura, 
levanto el cuerpo con los pies del alma.

Amo la palabra porque en ella, los ojos 
me han dicho quiero, y al verlos, eran tantos 
como el par que mío, cuando así me asisto
y ni en pena me sostengo. 

Sido dado, la palabra, ha hecho.
Ha muerto y crecido por su cuenta. La voz. 
Ha entrando más estrecha que la vista, 
en el minuto de piel en que me hallo.

Amo la palabra, toda su corteza. Su irse hacia atrás. 
No dejarse ver, aún de vista. 
No dejarse acorralar nunca por el miedo.

Amo la palabra, porque en ella me fue dado distinguir. 
Y en ella he sido mejor que en lado alguno.
He vuelto menos viaje lo que solo en tránsito se ama.
Amo la palabra, qué hacer. 



* No sé enseñarme los pies para ver el suelo.
Estás en las figuras de mi espalda.
Atrás, en el puño de la voz.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Cuanto hay




Rodeo cuanto hay, cuánto no he animado.
No sé mi leña. No sé el fuego, calor que ardo.
A dónde decir sí. Para querer, que quiero, 
para quererse. 

Qué tronco. De faltar. Qué rama, 
si no hubiera suelo, qué hoja de faltar el palo. 
Qué aire, qué viento. Al cabo. 
A dónde. A quién. Por cuánto.

Lo que de ésta boca, trae, 
de la que toda yo, la que toda elige.
A dónde perder, si en ropa no alcanzamos. 
Así tomo, así de no llegar.
En esta calzadura de no anda,
de cuerpo apenas en el uso.

A dónde. A quién. Por cuánto.
Aquel que nombre da, agota inútil el consuelo. 
Pues donde sale el dulce. Vive la hoja de ser ella.

A qué vez se dice, cenamos.
A qué vez, se dice vuelve.
Me tomo en mis letras a mí misma.
La palabra me ha dado elegir.


lunes, 23 de septiembre de 2013

He demorado, amigo *


He demorado, amigo.
Así quiero decirle.
Abotono el mensaje al pecho.
Le pido, sepa traducir.
La que de harapos anda, 
y asusta  al vecino, 
quiere la mano de su padre.
La expulsión.
En el tiempo me duro, amigo.
Como usted, que no responde,
y sin palabra, me ha propuesto.
Continuar.
Quiero decirle. Doblo las manos. 
Lo calzo, lo sacudo y luego, ando.



Tengo la suerte de poder o creerme capaz de leer los correos que no me escribís. Cada vez que entro a mi casilla y veo que no escribiste, me quedo leyéndote con los ojos en blanco.

domingo, 22 de septiembre de 2013

De la mujer cuando toma su elemento


Mujer de todos los hombres.
Deje los brazos por la pala.
Llorar es tarde. Hacer el llanto
todavía impuntual.
Hay semilla en el pan ¿ha visto?
Y en la tierra, profundo, el cavar.
Mujer, de ningún hombre.
Deje al joven en su oficio.
Responda al suyo toda vez.
No agregue. 
No querrán su lugar de hoja.
La puerta abre de saber abrir.
Aprenda ese arte. 
Y deje solo al que pasó.
Mujer, quiera al suyo. 
Hágase pasar. 
Olvide quien la era. 
Quién la quiso.
La tierra ¿ha visto? 
crece por el largo de su pala.


De por qué quedar. Si estando, salir usa la puerta y no la llave.


No me voy. No me corro.  
Busco las formas de la mesa. 
El minuto de plato. 
El mudo manojo de servir. 
No me voy. No me corro. 
Finjo aún, perder en nuevo día
el zapato de años
sucio, de pies gastado.
Dejo inquieto al paso, 
merodear en sombra su jardín.
Dejo las vela del trabajo,
arrimar, darse a conocer.
No me voy. No me he corrido. 
Aquí tantísima me quedo. 
Al que en cama duerme y tose a mi oído.
Al que en mano toma y no en serio.
Cubre su fecha de la mía.
No me voy. Me quedo.
Tomo lo que es tomar. 
Brazo de lo que aguarda.
No me voy. Me las quedo. 
Sobre el hombro, la casa, 
puerta de mi afuera.




De por qué dejar, si las cosas terminan y a menudo.


Acaba la silla donde apoyo.
La de aquel, el más logrado.
Ahorra su paso, no sigue.
Qué pedir, termine antes, 
lo que a tiempo, en falda y aire, 
nos despide. Sobre uno, 
echa agua. Lo baña, lo diluye.
Qué pedir, termine antes.
Lo tan breve.
Brevísmo. 
Durar. 


A ellos pedí


A ellos pedí, corten. 
Vida hecha de su largo.
Hombres para mi mano abierta, 
de solo querer cerrar.
Su mano por vez, sobre la mía.
Su mano, simple, por vez, sin mí.
A ellos pedí, corten. 
Lo que al fin dura de acabar.
Venga aquél, que entre aquellos se distingue. 
Vénga, tome su parte, adhiérase a mi vida. 
A hombres, pedí cortar.
Mi uno, por los que dejo.
Mi darlos todos, por el uno.
Elegida a éste. 
Y a éste, mi espalda vuelta.
A mi todo ellos, pedí cortar.
Por uno, por aquel que siendo. 
No lo sabe.
Y en mí, aún menos, lo ignora.
A mi todo ellos pedí dejar.
Mi aquél por migo sola.

Venga, tome su parte, adhiérase a mi vida. 







Lo que no *



Lo que no.
Lo que no, queriéndo.
Dándose el brazo.
La manga.





* Y saber que mis palabras 
siendo otras para vos, 
las tuyas trabajando, 
otras , tanto, para mí.
Y sabiendo, las palabras 
nos llevan de lejos, 
lo que de cerca, nos devuelven.


De cerca, te dije, no se ve.

Unido en mí *



Unido en mí
Frotado en mí
Un hombre. 
Hace ellas.
En mí adentro.
Las habita.
Las da 
a conocer.
Abierta.
Son ellas.
En mí.
Misma.



* Esta tarde, toda esta tarde no estuviste. Así vuelvo a vos, querido. Así de otros.



Me estoy *


¿Ves? Me estoy quedando
en el esqueleto de las cosas.
Cruje el hueso contra el hueso.
El paso fuera de la carne.


* Desde ahí, se dicen, lo banal es posible como vida.


Trabajan mi carne *


Tu carne
Aparece.
Trabajo.
En tus huesos.
Trabajan.
Mi carne.
Mi voz.


*
Oh sensualismo, te has caído de mi ojo.
   No te pretendo ya, dejo al fin
   mis pretendientes. 

*  Te dije, seamos simples.
  Lo que hay es siempre más de uno.




Soy lo que resiste en mí, sin migo *


El miedo come el 
mundo hasta que
no hay ya a qué 
temer.


*  lo que en mí resiste
    sin mi

    soy
    en mí
    sin migo
    lo que resiste



domingo, 8 de septiembre de 2013

Poco oído *



Poco oído. Tuvimos.
Esa noche. Al entrar. 
La parte. Suelta. 
Del poema. No dejar.
En fuego. Lo cocido.
La letra. Que en verde. 
Torna fruta. Y madura.



* La noche llegaba tarde porque el sueño demoraba en vos.
Abrir los ojos únicamente a la tarea.

Qué tristísmo se pone el día


Qué tristísimo. El día. Demora. Lluvia en llover.
Llueve. Como de cosa. Que no vuelve. A tierra. 
Ni se justifica. En la altura. Qué tristísimo el día.
Su lugar. Común.

Triste. Irse de lo que va. Sin tras. 
Absuelto su escoltado. No hace cama.  
La noche. No ata el cuello. Tan solo del hermano.
Irse. Del pronto. Del hombre que monta. Y nos las trae.

Lluvia, no lavo.
Lluvia, cuenca
el ojo, no lavo.
Lluvia, no lavo. 

Qué trisitísmo. El justo. Así triste el sin creer.  
Su justez. Su honradez. De puro humano.
Qué mareo. Y triste. El día en la sin sombra.
Luz de no ver. Su lluvia. Su derrame.

Acierta el joven. Puesto en viejo.
Guarda. A floja pena. Su piel. Unida al pliego.
Qué justeza. La de confiar. 

Qué tristísimo. Se pone el día. 
Qué tristísmo. El amor.
Llovido así. Del indecente. 
No quererlo. A toda hora. No quererlo.

qué tristísmo el engaño qué pocas sus nueces a partir
qué lengua de revés triste de perfil mojada

Lluvia, no lavo.
Lluvia, cuenca el ojo,
no lavo. Lluvia,
no lavo, no lavo.

Qué oído. De amigo. Reparará. 
La vista. De hombre. 
No de hermano. No de tumba.
A media tarde. Doblo. A media hora. 
Busco. El hacia qué. Salido. De su dónde.

Qué trisitísmo. El día. Y qué engañado. El querer.
Tristísimo el que quiere. Triste el que no querrá.
Qué árbol. Llueve su adentro. Y qué tierra.
Ama. Figura. Y forma. Disolver.

Qué fragua. El material. De solo llanto. 
De solo. Que se queda.

qué solo el que engaña y qué solo el que sabe
se las lleva solo a su dentro

Me voy. Me las cargo. De figura. 
Y letra. Me las llevo. 
Qué tristísmo el día. Cómo ir.
Cómo. Dejarlo. Que se vaya.
Lluvia, no lavo.
Lluvia, cuenca el ojo,
no lavo, no doy, no aprendí. 

Qué triste. El creído. Y el menos sabio. 
Qué triste. No saber.
Dura. Sin ánima. El fugaz.
Inquieto. El que de pausa. Y cuando.
No se alista. Ni mejora.

qué triste al fin la roca el río la voz
la casa el paso lo que incita.

Qué tristísimo. Me niego.
Me las digo.  Lluvia. 

Me las lavo. Y me niego.  


















miércoles, 4 de septiembre de 2013

En horas *



En horas, forja la nuez 

grieta firme a su cáscara.
En horas, hablarías de algo. 
Una historia. Residimos ahí. 
Pequeña cosa humana.



* España, no sé si quererla o olvidarla, si ya la olvidé. A menudo pienso que de ahí viene la lengua en que trabajamos. La lengua de un condado norteño de la península ibérica, que alguna vez fue poblada por los celtas, y otras veces por los lusitanos, los romanos y luego los visigodos del norte, los árabes. Pero los europeos vinieron aquí para perder un padre, y nosotros volvemos para encontrarlo. 

martes, 3 de septiembre de 2013

Lazo **



Lo indeclinable. 
Palabra que va de mí hacia vos.
Sin lazo, nos alcanzamos. Te reúno. 
Ojalá no sientas que soy extraña en estas palabras.
Me oigo así. Así, te tomo.



* Lo que escribí esta tarde, y no me pareció digno de nuestro correo, era ésto.  Dejame releerlo una vez más. Huele a podrido. Qué importa.


** Lo contrario encuentra espacio en la palabra.
   El lugar es contradicción al servicio del aire.
   El aire falta cuando la hora no acepta sus opuestos.
   Toda historia se cuenta con aire para hablar.
   Las palabras son vientos que se cruzan.

Ésta tarde, lo que iba *


Ésta tarde, lo que iba en camino, 
se cerró. Lo que iba en anda, 
se detuvo. Parto hojas, valor.  
Ésta tarde lo que iba en camino,
cerró, el paso.  Que lo lleven.

¿Entenderé? ¿Entenderás?



* La piel se opaca. 
Hacia los costados, crezco.
Hacia dentro, igualmente.
Lo que no es, se enciende.
¿Entenderás? ¿Las cáscaras, 
los ciclos de mí a mí?


Sueño contado de tres maneras


Uno:

Baldosas rojas de una galería donde era verano. 
Una hamaca paraguaya en el medio. 
Si llueve, me decías, el techo se baja así.
Como una ventana en horizontal sobre nosotros.
Los hermanos dormían con la puerta abierta. 
Hacíamos nada. Las horas.  


Dos:

En una galería de paso
cuelga, hamaca paraguaya 
entre columnas, recostados, 
el techo era una ventana 
que aprendías a subir y bajar
para que viera.


Tres:

Verano. 
Alguien en pantalones cortos. 
Va a llover. 
El tiempo nos enseña a mirar el clima. 
De repente, soy con vos 
lo que dura una estación 
de aire caluroso. 




De la mano, halló la uña *



De la mano, halló la uña
el modo de crecer.
Este animal nos quiso.
Rasguñó. 
Cómo comenzar.
Enraizar qué 
a orillas de quién.




* Tus notas. La línea del medio. La interrupción. 
Es curioso, estos días pensé en vos con insistencia. 
Te tuve en la punta de la lengua
Ahora mismo te tengo ahí. 


Abrojo *


Que las cosas 
que oís
que hay
que dijeron.
Que desoiga 
lo que hay
lo que dice
despidamos.
De costumbre
que vos, decís
olvides de él
sus cosas. 
Decís, que él
también
olvide. 
Atender 
su espalda
su regreso
mi obediencia.



Un hombre.
  Abroja.
  Al poema.
  Su mujer.
  Con cuántas.
  Letras.
  Dirá.
  Nosotros.
  ¿Me oías?