domingo, 6 de enero de 2013

La destruida cabeza de pez devuelta a un río ciego




No quiero contarte que vi peces
pedir el aire de esa corriente fría
en la que ya no hunden

no quiero mostrarte su cabeza de pez
atravesada por este anzuelo, atravesada
por un río y un anzuelo y nunca más
su infinito cuerpo haciéndole agua pasar

(su cabeza atravesada por ganchos
finos arpones dividían la membrana
por la que el aire había respirado tanto,

tanto)

no quiero contarte de su fina cabeza unida 
al anzuelo de su boca y sus oídos unidos
por fuerza mayor

(su cabeza de finos trazos, escamas color luz, 
color oro y plata insertada al grueso metal 
sobre sus manos, el arpón haciendo crujir
la entraña de su boca,  de su finísima lengua)


No quiero contarte de las redes, los ganchos, el arpón
La boca, el ligero paladar con el que no

(en pos de la palabra,
 su paladar de canto o silencio
mudo, le dijo al hombre que sí)

De esas redes no quiero contarte
cómo subían engarzadas sus aletas
a los ganchos. escama y metal, 
dando el mismo color

Su cabeza de pez. su silencio,
los ganchos con los que izaron su silencio 
hasta el aire y lo alto donde es palabra.

La membrana destruida por
los ganchos los arpones de mar,
su cabeza de pez destruida por las redes

la hecatombe, decían

peces traen fortuna 
marinero
peces traen

la destruida cabeza de pez
devuelta a un río ciego