sábado, 19 de enero de 2013

la escritura toca el triángulo





la escritura toca el triángulo
hace tintinar el metal

con el pico duro.
es un buitre
no juzga la carne
la hace, al contrario,
vivir todavía.



creí en causas mejores. ahora no las tengo. debajo de este mensaje aparece otro. la extensión no importa. es un capricho, una elegante manera de decir que el habla no tiene palabras. sí, lo sé. estas ideas no te gustan porque amás la mano que corta la madera y hace el pan. la literatura hace panes truncos. los fabrica y los esconde detrás de una palabra y la palabra señala solo un escondite en la materia que antes podía alimentarnos. sí. hay escondites de los que no salimos y sin embargo nunca hemos alcanzado. no quiero un tono ceremonial para decirte que al nombrar me escondo y que al esconderme puedo dirigirme a vos como si estuvieras todavía acá, en el mismo pan sobre la misma mano. ¿cómo referirme a las cosas que quisiera decir? ¿decirte una cosa es decirte ésto, ésta cosa acá- ahí- esto que escondo y que una vez oculto, me oculta a mí de mi propia palabra y mi palabra se va y cruza un río y detrás, cerca de la orilla que es otro país, estás vos afirmando el suelo, afirmando el agua, afirmando los pasos sobre el juncal y esta desembocadura... esta desembocadura mirando cómo se pierde un pez en el agua de toda una vida ? ¿qué puedo decirte? no quiero palabras mayores. lo menor es costoso hoy. debería ir al jardín y arrancar junto a los árboles, la gloria de esas flores tontas. ¿qué puedo decirte que no hayas oído de mí? no estuve en la guerra. no fabriqué uniformes ni pan, no dí de comer a los muertos ni a los vivos, ni siquiera al pájaro que se apoya en las flores y las picotea hasta deshacerlas deshojando su alumbrada estupidez. disculpá esta la falta de palabra. esta falla. que no. que no deja. un segundo. de querer.


Shklovksi supo ser fiel a su regla fallada






Shklovksi supo ser fiel a su regla fallada,
marca de un hombre de un gran amor. 

desde el suelo, con la regla en su mano,
observó el paso de la ballena por el aire. 
así pudo dolerse por la causas de su época.
Shkvloski amó el insolente brincar del mar.
y ya la espuma se batía al ritmo de otras causas, 
y ya la espuma se batía para otros hombres. 


tengo miedo. en frente: todo lo que no he hecho.
a mis espaldas, la coraza dura de lo que empuja
hacia adelante mientras endurece hacia adentro.




iba a adjuntar un mensaje. la lectura de Shklovski está en las gotas de lo que pienso. pienso como una gotera, como una gotera de agua fría en un baño también frío que nadie visita. dejo pasar el mensaje, era de estilo francés. la revolución. los autos rusos. la granada. ¿qué es la guerra? ¿qué es la guerra en un país frío y sin goteras? ¿podemos pensar aún haciéndose hielo el agua que iba a caer? y si es tan frío el país, ¿el agua cae? ¿gotea? ¿se apoya sobre la que está en el piso, sobre la que cayó? 

/porque nos íbamos. porque nos íbamos 
con las caras vueltas y el drama perdía una guerra 
y la guerra no importaba y la guerra no importó / 

no conocemos la dimensión de la mecha y el fuego en nuestra mano. te escribo simple. sin aliento. en el canal de aire explican cómo hacer tarteletas, dicen: cómo comer rico y abundante.  me pregunto por el fuego, por la mecha, por la explosión sorda que oímos todos los días. te ví fuerte. pequeñísimo y tus dedos: ¿cómo sostener la granada en la mano izquierda para que sea la derecha la que caiga sin uso al piso donde el agua se congela antes de llegar? apretaste tus manos, tus manos contradictorias sobre mi cadera y te vi.  fuerte pequeñísimo querer. me pregunto por la guerra; el frente vestido de gris, uniformes usados de segunda selección. ¿quién llega primero a una guerra ya compuesta? ¿quiénes van al frente y quiénes llevan los autos junto al armamento? ¿qué es la radicalidad? ¿qué la sordera? ¿explota? ¿explota todo esto junto a nosotros? ¿lo supimos ver cuando me diste los hijos y fueron granada en mano y la izquierda explotó? quiero quedarme. aunque sea estornudando por el polvo de una guerra que no llegamos a oír.