miércoles, 30 de enero de 2013

(las cosas limpias, los enfermos, las cosas sin mal





(las cosas limpias, los enfermos, las cosas sin mal
la cosa limpia la enfermedad
la peste- la piel del enfermo
resucitándose

las cosas limpias, la tiza, la sal
la cosa limpia
la blanca mesa, el blanco color

los enfermos sobre mantas limpias
la peste, el gusto por lo que se va 

el despido, el soplo de vida (el aire 
en el enfermo es vital) el corazón 
la peste durmiendo en el corazón

las casillas internas, el ir
del corazón al cuerpo
la enfermedad
la peste 

en casillas internas - la casa- el cuerpo 
afectado de amor; la casilla- el himen
la misma rotura, los cardos, las mantas limpias
el despertar; 

el enfermo abre la ventana- casillas internas
peste o aire- el vital corazón dormido, 
durmiéndose, alimentándose; los cardos 

en piel, la enfermedad, la peste 
en blanco sobre telas o mantas sin color 
la peste, sin sobrevivir 
la peste del corazón durmiendo
                           -amorosamente-

                            toda 

                             la vida).



Duras.




Esta mañana leí a mis hermanos un apartado del libro  "Cuadernos de guerra" de Margarite Duras. Era sobre un hombre enfermo, de cómo sin morir sin embargo muere durante diecisiete días y luego se restituye. El texto termina: "quienes pongan mala cara en el momento mismo en que leen esto, a quienes les revuelva el estómago, yo me cago en ellos, les deseo que se encuentren en su camino, un día, con un hombre cuyo cuerpo se vacíe así por el ano, y deseo que este hombre sea el que consideran más bello, más amado y más deseable. Su amante. Les deseo un infortunio como ése."

Duras dice: "Diecisiete días, repito, sin que aquella mierda se humanizara un poco, se asemejara a algo conocido" (...) " al cabo de diecisiete días la muerte se cansó. La mierda dejó de burbujear, se volvió líquida; seguía siendo verde, pero tenía un olor más humano, un olor a mierda de hombre (más delicioso para nosotros que los primeros efluvios de la primavera era el de aquella mierda que por fin reconocíamos)"


miro mis pies. antes o después de leer esto, raspé con las uñas
 la pintura roja de cada dedo.


(Las uñas del enfermo también se iban- explica Margarite. 
La carne es viva porque nada la cubre frente a nosotros).