domingo, 24 de febrero de 2013

No prometer algo, solo prometer.




No prometer algo, solo prometer.
No comer sin abrir la panza del animal.
No robar innecesariamente objetos necesarios.
No desenredar hilos. No anillar. 
No elegir el vestido enmendado.
Sobre todo no enmendar. No coincidir.
No estar a favor del clima ni de las buenas razones.
No dialogar con uno mismo.
Tampoco aceptar la palabra de un ángel. Ellos hablan, se acepte o no.
No creer en en ninguna fuerza sobrenatural. Aún siendo la más propia. 
No agradecer.  Decir que sí como los perros toman 
el regalo del amo para lamerlo por fuera de sus causas.
No curar a los vivos ni a los muertos.  Dejar ir. No buscar. 
No arreglarse el pelo. 
No salir a menos que se haya encontrado afuera
la cierta intimidad de lo que no nos pertenece.




La venda envuelve la mitad de la pierna




La venda envuelve la mitad de la pierna. 
Las agujas, maravillosamente. 
Entrar o salir, la carne.
No remiendo. Apenas pude decir que me dolía. 
Amigo, a dónde va el mar, a dónde los barcos que lo inventan. 
Soltamos la firma en cada una de estas palabras. 
Acurruco el sonido a la cicatriz de escuchar.



nunca nos respondemos





nunca nos respondemos.

así todo ¿cómo? el ritmo.




No creo estar diciendo las cosas bien.
Léeme como una traducción que tiene que entregarse en unas horas.
Dejá irse lo que digo. Lo que no.







Habré podido ver






La cabaña donde te despojabas de tu traje antes del baño

se cambió para siempre en un cristal abstracto.

Czeslaw Milosz



¿Habré podido ver, ahora que la espera es falsa,
por qué una mujer aprehende en vida su muerte 
y un hombre sólo su mujer?
No recopilo grandes sueños.
El mundo se ofrece despabilado de mí, abierto de mí.
En el lugar de trabajo coloco un jarrón vacío a punto de caer.
No hubo flores. Es cierto que a veces somos menos.
Lo fiel de mí es lo infiel a mí. 
Debo aprender el origen de esta falta de armonía.
No deseo otro cosa. Restar pie al anda, orden a la aparición. 
Los animales y las mujeres usan sus uñas para dibujar la misma herida.
Debajo de la tierra, me han contado, los hombres contemplan 
y ellas dicen que no diciendo que sí.
Arriba y abajo lo cierto y lo falso se explican 
pero no quieren entendernos.













En la pierna



En la pierna cerca del tobillo tengo una infección.

A dice que es una picadura, yo digo que no.
Son las cinco de la tarde.
Llenan de sal al mundo y luego se la sacan.
Hay caracoles muertos pero no los vi.
Hacia la mañana, fragua. 
Nada de esto se limpia con luz.
Pocas notas de un día a la salida de ningún sol.