domingo, 3 de marzo de 2013

Nuestro pecho, hermano, roto.



Nuestro pecho, hermano, roto. 
Las almas tirándose sobre la carne fresca y sin latir. 
¿Dónde escarbar? ¿Dónde buscar la voz que nos persigue? 
¿Qué mano sobre qué frente cada vez? 
Quiero pedirle a alguien que rece por mí. Pero todos tenemos un Dios para no creer.
Me acurruco ¿Estás allá, alumbrado? ¿Fijo al suelo? ¿Hablándote? 





Estábamos en una casa grande. 
Hacíamos lecturas de cuentos que no eran bíblicos. Rezábamos.
Detrás había un monte de árboles creciendo sin pie. 
Los hombres que amo estaban ahí.  Pequeños anuncios.
La ropa trae un frío que no puedo curar.
A dónde llevar esta despierta calma.
A dónde llevar.







Para narrar




1-

Para narrar tu historia me precisas, 
para vivir mi vida te preciso, 
será algo así la ecuación que 
nos pesa. 



I-

Bailar es no agregar ninguna intención al movimiento.


II-

Quizá vuelvas a casa, el número se haya perdido y estés aprobado. 


III-

No duerme, patea el aire intentando arrastrar la tierra.
Su movimiento es el de un anillo que busca un planeta para abrazar.





2-

La pared se levantó esta mañana, se despertó conmigo, 
de a dos nos desvestimos, de a dos me duelen los huesos este día.

con el pan vino que te quería





con el pan vino que te quería
migas sobre la mesa dentro 
la boca hacia el paladar
raspeo de cuerdas 
o intento de decir
con la voz vino que te mal 
para tu voz, para tu más adentro