lunes, 11 de marzo de 2013

Tierra roja



Tu cara se habrá borrado bajo la manta
y qué  importa.



Levanté su mano debajo de la sucia madera queriendo el polvo. 
Las flores y los gusanos acariciaban el detalle de una uña rota.
Pastos, crines, rocío salían de él.
Era humus lo que era. Lo abracé. 
El pelo crecido olía a tierra roja.
Juré un techo y el juró.
Haber partido. Dije. Que cueste.
Que morir sea materia entre los dos.