sábado, 16 de marzo de 2013



Las generaciones deben ser interrumpidas con pensamiento.
Hacer del tiempo una manera de saltar
entre yo y la que fui.







¿Seremos distintos? ¿Cortarás mi piel?
¿Harás retazos de mí con lo que fuimos?
¿Dejarás a tu madre, a tu más anciana?
¿Servirás mesas en las que no puedas comer?
¿Rechazarás el pan gustando de sus migas?
¿Alimentarás los trapos sucios del hermano, 
del amigo que se nos pareció?
¿Alimentarás esclavos propios y a todos les darás
nombre y será el tuyo? ¿El sueño?
¿Llamarás colega al que se agita ante el paso de una mosca
y jefe al que perdió?
¿Llamarás amor a las manos pesadas del trabajo?
¿Dirás querida a lo más viejo donde tu cuero no estuvo, 
ni tu piel, ni la endurecida coraza de los animales rastreros?
¿Dirás amor, amor? 
¿Abandonarás la anciana?
¿Entregarás la muñeca alumbrada por la frente de tu madre 
a cambio de nada?
¿Dirás que no cuando el sitio indique lo contrario?
¿Dirás perdí, me recupero?
¿Amarás?
¿Amarás al padre en sus hijos necios, te parecerás?
¿Serás el padre y lo estéril? ¿Cortarás?
¿Tomarás la tijera con las manos que te queden, romperás?
Los trazos, los finos, los gruesos trazos de esta juventud.