domingo, 2 de junio de 2013

La insensatez



La insensatez, antigua diosa griega, 
fue desterrada del Olimpo por Zeus. 
El dios enojado, la arroja a la tierra. 
La Locura desde entonces 
camina con sus finos pies 
sobre las cabezas 
de los hombres. 




De las cosas que llegan al piso, 
la tercera no impacta. Se estropea.
De las cosas que no alcanzaron a sonar, las últimas 
oscilan de perpetuo a siempre.
De las mías, cosas sin hogar, 
se toman de antojo y se arrojan de nada.
De lo que te quiero decir. Abanico.
Al fin del octavo verso destruir es un acto débil. 
Seguir, a no pie, la no letra. 
La planta de la diosa era suave, 
su pie se apoya en nuestras cabezas.







En el desierto que



En el desierto que rodea Calama, ciudad al norte de Chile, están las ruinas de una ex minería. Ahí pusieron miles de chilenos a trabajar en dos épocas distintas. Los primeros en el siglo XIX. Los segundos, a partir del 73 y durante 17 años más. A las ruinas de la fábrica minera las llamaron "Campo Chacabuco". Al lado hay una fosa. En la fosa están los cráneos de los hombres secuestrados por la dictadura de Pinochet. Cuando las grúas cavaron la tierra para sacarlos, hubo un pronunciado deslizamiento de las extremidades de los cuerpos. Las cabezas y los pies se cayeron en su mayoría de la gran pala con la que la máquina los levantaba. Por eso las mujeres que los buscan, encuentran solo partes de sus maridos, hermanos y amigos.  

En el cielo hay cuerpos celestes. La tierra guarda sus huesos blancos por el sol. 





El desierto es




El desierto es territorio
de arqueólogos y astrónomos.
Seco y transparente.
La humedad imposibilita la visión del pasado.
En la conservación de los restos
o en la visibilidad.
La tristeza también es un territorio.
Húmedo. Incluso salvaje.
En este terreno no hay animales extintos.
Apenas cosas vivas que no podemos encontrar.











El calcio



"El calcio en mis huesos está ahí desde el comienzo"*


  
Las líneas espectrales de las estrellas se forman de calcio.
Las podemos ver gracias a sus sombras solidificadas.
La máquina las registra como ondulaciones parecidas
a las del pulso de vida en los hombres hospitalizados.
Nuestro origen es el resultado sólido de una explosión.
El esqueleto, nuestra parte más firme,
se compone de polvo y mucho tiempo.
Rilke dice que no hay que preocuparse por ser poeta,
solo de ser hombre.
Las ondas de hueso que dejemos, serán leídas 
luego del colapso de la estrella.
Somos ese brillo. Y toda esa sombra. 



*Documental: "Nostalgia de la luz". Patricio Guzmán.