jueves, 6 de junio de 2013

Que se abrace


1.

Que se abrace al corazón
la mano de alguien
que por sin causa
tropiece igual que yo
y rompa, sin gusto
la escultura en su memoria
y los vientos, de a muchos
nunca derribados.

Que se abrace a mi corazón
el que le falte lengua
donde hijo y también padre.
Que tome en su mano, 
mi órgano al fin
sin cuero, sin palabra.

Que si aquel no duerme
con un dedo hurgue
el corazón de la que es
hoy, más palpito, 
más muerta.

Que toque y haga sangrar 
mi la lengua unida 
a la suya.


2.


Que derribe.

Que abrace un muerto
mi corazón, que abracen
sus pieles a mis dedos
que el día ocurra descompuesto 
porque alguien no duerme
no llega a casa.

Que toque mi pulso
que se venga a mí.


3.

En lo que abajo cae, 
más bajo que la tierra
cepillar con ternura
el pedazo inquieto
de memoria.
Lustrar su zapato 
donde falta el pie.

Que venga un muerto y abrace 
la carne sonora de mi pecho.

Mudo, insuficiente.

Que venga el más caído 
y que lo quiera.

Que me lleve horizontal
junto a él, púrpura, reunida 
en manos de trazo azul 
en tanto no respirar.

Que venga un muerto.
Y me enamore.