lunes, 24 de junio de 2013

En clave garganta tirita sol



No nuestra, inauténtica. 
Digo cosas así . Dentro. 
Sobre el escritorio, sabés.
Cierta persona arrinconó 
a su precio el animal.

Cuenta lágrimas de ese poco
hablado. Y también cielo. 
Un miserable barco. Me dolió. 
Cierta hembra dorándose.
Pedí por ellos. Era noche.

Qué justo no pasa hambre. 
Qué elección la de exigir.
Qué ruido me ensambla 
en hora tarde hacia vos.

Fila del río en el que vamos. 
Plata decanta a mano papel.  
Por los puertos de par en par 
ensanchan la entrada.
Los pasajeros, indistintos, bajan.  

Llevan pieses en india hilera. 
De a cien, docientos. 
Pagan peso. Ni una palabra. 
Esta causa sin juicio final.






.

Se abre y se cierra, decís. Se abre.



Dije una vez. Corregiste. 
No es censurar. Tampoco 
ordenás, cómo decir 
la sílaba, amigo, te dije.
Por sobre una agraciada
voz.  Pero soltaste.

Qué piel hacia adentro 
lo más ¿profundo? 
en las costillas 
dió Eva a su Adán 
la carne para hacer. 

Qué dentro despedida  
o siendo tiempo de juntar 
los carros ¿Son? Figuras 
apedreabas en las mismas 
calles donde vivo. 

Que no quiero,  no quise
 temprano esa mañana 
dabas blancos, las piedras 
sobre esa mujer. 
Se iba o llegaba tarde.

Porque. Problemas. 
Nadie contestó
mis más adentros.

Hacia esta hora  la luz 
se iguala  de oscuridad. 
Tomá las hojas . Te pido. 

Los nervios. La mano viva.
Enredás una letra a causa 
de un nudo.
A dónde se van las cosas 
cuando no falta  lugar.