domingo, 4 de agosto de 2013

Dejamos



Dejamos finalmente nuestro lugar. 
Ella suelta sus dos piernas.
Todavía curvas 
aminoran la marcha.
Piernas no quieren vivir.

Dejamos finalmente julio. 
Este año dejé el perfil junto a la voz. 
Halago del padre, dejo la boca mía. 
No decir. No pronunciar.

Dejo el ojo por la ojera.
A cambio, lupa. Lupa para ver. 

Dejo la madre falta de hombre,
El padre, otra vez padre, ensillar al hijo 
más joven que su tiempo.

Dejo finalmente mi contorno.
El vestido no resucita el cuerpo. 
Aprendí.

Dejo el año por el que muere, 
como nace en mí la edad. 
Edad a dos veces, a dos rastros.

Dejo la piel alcanzar su idea de tejido.
Somos física. Abstracción. 
Palabras arrugadas en el pómulo,  el único.

Dejamos finalmente, éste invierno sin su silla.
El frío no intenta repararse.

Así se deja, hija, se deja.
El margen se aprende, hija, 
así se aprende.

Dejo el ángulo de mi cadera, torcer.
Que se agote, hija, que se agote.
La palabra, su cara y su reverso, 
que hija por hija se agote.

Dejamos sobre la mesa lo ido.
Dejo los aros. La mujer.
Ella dejó sus piernas curvas,  cortas,
infectadas. 

Dejo esta noche sobre la mesa, 
ir todo sostén.

Que no se nos tenga.
Que no se nos guarde.
Que se nos deje, dejar.