jueves, 3 de octubre de 2013

Cuando esté, al fin quieto *



Cuando esté, al fin, quieto
y ni su madre, al fin,  lo oiga. 
Se dará a querer. Rendido. 
Sin el soplo dejado por su viento.
Dirá: he querido y menos vano 
por solo ello, he vuelto.
Agrega: me he dejado ir.
Este minuto, no le sirve. 
Aquella hora, no la toma.
Su vida, la devuelve.
Finaliza: he querido
en vano, he vuelto
por solo ello a temblar.



* Tan viejo era tocando el violín, lo hubieras visto. En el subte la gente no veía qué antiguo es el hombre en su instrumento.

En la zona *


En la zona que le toca
elige la temperatura, se baña
de minuto, hierve la hora,
el calor que al fin, le quita la piel
y lo desnuda.


* Abro el puño. Miro la gravedad. Los románticos decían: ¿Tiene que volver siempre la mañana? Me dañaré de otras cosas. Se promete.

Cómo habrá hombre fijo a la tarea*


Cómo habrá hombre fijo a la tarea.
Dará el paso, cómo, de quieto
porque el pie no mueve ni endereza ya
su columna de no él,  al frío.

Cómo querrá. 
Cómo elegirá querer.

¿Lo han querido? 
¿Lo han tenido en su vereda
abrazado a su nombre?
¿Le han dicho vuelva, 
vuélvase hacia mí?

Ingrese.

Cómo habrá hombre ser otro.
Que más no él, porque de poder no aguanta. 
Reposo, así le dicen, hágalo.
No escurra la vida con el trapo que le queda.

Miéntase.

Habrá cómo el hombre, lavar de día. 
La cara y más la noche. Que lo arrastra.
Saber oír, para no irse. Falta minuto, 
que le falta. Aún la urgencia no se va.
Porque cuerpo aún le queda.

Resiste.

Por querer. Solo para eso. Y así de nadie.


*  En el subte dos niños ciegos. La mano de un hermano mayor los peina. Están de cumpleaños. Ojos azules. Sin foco. Indiferentes a la luz. Van a crecer. Qué va.