domingo, 2 de marzo de 2014

Necio

Cuando camino por la calle veo a los hombres junto a las mujeres.
Algunos, los más breves, distinguen su cosa amada. 
El necio carece de cálculo. Arrebata la flor y desatiende el campo entero.
Estos hombres llevan su raíz en una mano.

Las horas de hoy fueron largas. Fui inútil en cada una.

Las horas de hoy fueron largas. Fui inútil en cada una. 
En todas ellas sospeché de mí. Corrió el presente a buscarme. 
No estaba allá, donde es lejos y los recuerdos se dejan tocar. 
Tampoco en los planes que a gran velocidad 
toman vuelo al igual que los aviones. 
Estaba acá, al lado de mis piernas, sentada en la misma silla.  
Cercana a mí, estaba yo. Fija, permanente, insaciable.

En estos días que pasan. Nos han pasado días

En estos días que pasan. Nos han pasado días y mañanas por encima. En esta correría de días que pasan sobre nosotros y nos dejamos las noches pasando por igual. En este viaje fijo al nombre nuestro, al tuyo, a los días que pasan en tu nombre y las noches que no pasan en mí voz. En ésta voz que elijo para hablarte. Insistida religión de hacer nombrar, hacer que nos nombremos.  En algo que se dice. Decir esto, falto por completo de una idea. En las noches que no puedo, que me faltás. En donde tampoco estoy y me falto. Donde el amor no importa y se busca una amistad. Donde la amistad es un poco éste amor buscado. Te busco en la voz, donde no tocamos.  En esta manera de buscar que no tiene resultado. En ir de vos a mí como si fuéramos nosotros. Tonelada de días son los que nos pasan. Pasan por alto. Por encima. Hacen peso, doblan la cabeza hacia lo bajo. Noches que hacen ver lo que no alcanzo a pensar. Te llamo porque hay en estas horas los días pasados nuestros. Y es tarde. Y el tiempo se me va. Y no lo busco.