sábado, 7 de junio de 2014

Suelta mañana que la boca dirá

Con la pena floja y de poca estima, 
arreglamos mansamente la costumbre.
En pena y breve y así en torpe, digo
lo quiera no lo quiera serán las letras, no.
Será la planta del pie bien llano
el que hunda sin ruido su legado.
Te han puesto las cosas en tu abrigo verde.
Es leve. El peso dentro nuestro se nos burla.

Ahora

Dieras tu libro
llevara el mío
a tu lugar.
Hubiera mis pies.
Hubiese su tiempo ahora.

Vez fuera de cada vez

Quedamos en el rato.
¿Alcanzará?

Conocí

Pero es mi imaginación la que no cede
como sus pechos desprendidos de la espalda.
Quiénes son aquellas tantas.