domingo, 31 de agosto de 2014

Palo santo

Iba el mes de abril, nos dábamos paso.
Se hablaba una voz de lengua nueva.

Sin esfuerzo oía en cada vez.
No había peticiones.

Dormíamos sobre la recta,
sueños simples tenías entonces.

Por qué angostura recibíamos 
el don de hacernos llegar.

Vaya pena al alegro.

Vaya el año donde fui
otoño que se va en invierno.

Noche

Dormíamos: soplaron vientos.
Sacudieron el ramal.
Algo movió en el techo y cayó. 
No alcancé a vestirme, estaba fuera.
Corría tras ellos. 
Queridos planes, no suelten mi mano.
Podría perderme por buscarlos.