miércoles, 3 de septiembre de 2014

Pronto

Alguno escribió en mis días.

Probaba por él las tardes de un invierno
corrido con su nombre.

Estuvo a la letra.

También yo estuve algún tiempo
en sus cajones. 

Acompañamos las migas y el silencio
como los hermanos.

Hago pregunta; qué premiamos
ante los ojos.

No sin palabras, tendemos los brazos
hacia aquél

aun si hubiera nadie.



Abandona tu llego; voy

Abrió cuadernos en mi tarde
entre líneas, seguí su ojo alto y hueco

iba por sus letras 
donde se aburre el elogio.

Imité sus gestos, los muertos zapatos 
de su presencia.

Al techo donde ponemos las estrellas
hago llegar septiembre.

Querido aquel, oye 
lo que del año no tuvimos.

Alimentaste a quien no dijo sí, 
a quien no retiró la boca entre tus dedos.

De vida están hechos los cercanos
junto a los mismos, sin aviso del milagro, 

amanecemos desprovistos.

Pero y es que no comprendo  
de qué se hace la voz,

de qué vuelve el que no vino.