sábado, 11 de octubre de 2014

Reseña de "Insiste en mí la gana" por Javier Galarza en la Revista Ombligo.

 http://revistaombligo.com/nota.php?id=491


  
Insiste en mí la gana, de Adela Busquet

Por Javier Galarza

Quizás escribir sea aprender a perder la capacidad de nombrar. Aún sabiendo que, tal cosa, nunca estuvo allí. Palabras como “obra” o “sentido” son puestas en cuestión, no sólo desde la filosofía, el psicoanálisis y la crítica literaria; sino también por una época en la que toda experiencia se sustrae a sí misma, cooptada por la parodia o el desgano. Perdido un sentido único, las palabras se vuelven efecto de superficie, diálogo dilatado, pequeños lugares donde abrevar. La ópera prima de Adela Busquet se mueve en esa desconfianza que es proliferación de lenguaje, con dolor de ser fijado. Por momentos la autora toca texturas y conceptos de las poetas místicas, guiños de forma o de concepto a Sor Juana o Santa Teresa (“Le dije que veía a los hombres como traductores. / Tocan a una mujer y la traducen a una forma”). La música, entonces, acompaña más como ruido de fondo que como consuelo. Por momentos una nota al pie descentraliza el poema y lo juega allí: “Hace dos días vi a un hombre negro (…). / Tenía tres bolsos grandes y una mochila de Chicago Bulls. / Entendí que ese bulto lo traía desde su país. / Nunca había visto a un hombre negro llorar”. La filosofía atraviesa el poemario, más como tensión que como diálogo. La posibilidad del “poetizar pensante” propuesta por Heidegger en su lectura de Hölderlin es de un optimismo desmesurado, pues tendría que haber un sujeto que piense o un sujeto que haga poesía. No obstante, el vaciamiento sistemático de la palabra posibilita destellos momentáneos donde “eso” insiste.


Insiste en mí la gana
Adela Busquet
Buenos Aires
2014
Melón editora
Colección dos líneas de poesía, 20
52 páginas



ÉSTA TARDE, LO QUE IBA

Ésta tarde, lo que iba en camino,
se cerró. Lo que iba en anda,
se detuvo. Parto hojas, valor.
Ésta tarde lo que iba en camino,
cerró, el paso. Que lo lleven.
¿Entenderé? ¿Entenderás?

* La piel se opaca.
Lo que no es, se enciende.
¿Entenderás? ¿Las cáscaras,
los ciclos de mí a mí?





INSISTE EN MÍ LA GANA

Insiste en mí la gana.
Hacer de buey
para el carro malo.
Insiste, soberana, la locura.
Hacer de buey
ni en carro ni en camino.
Insiste, cómo decir,
lo vuelve.
Qué pelear sin contrincante,
y qué entender,
si tira polvo y polvo cae.
Qué llevar, qué carga
no arrastra y queda en peso.
Insiste, como de querer.
Como de haber soltado.
Insiste la rueda
por salir del eje
y el eje, insiste, insiste.


* Hace dos días vi a un hombre negro.
Lagrimeaba ante el pedido
de un ex combatiente de Malvinas.
Le dio dos pesos y se secó la cara con su gorro de lana.
En plaza Miserere bajó del subte.
Tenía tres bolsos grandes
y una mochila de Chicago Bulls.
Entendí que ese bulto lo traía desde su país.
Nunca había visto a un hombre negro llorar.